No, Samuel García no ganó las elecciones gracias a Mariana Rodríguez. El candidato del Movimiento Ciudadano triunfó en Nuevo León porque es un digno representante de la sociedad que lo votó. Mariana únicamente le ayudó a reforzar el estereotipo con que se identificó el electorado: la típica pareja conservadora, rica, de piel blanca, aspiracional y sí… también machista.

Mariana Rodríguez Cantú, conocida también por sus seguidores como “La chavacana” o “Fosfo fosfo”, tiene 25 años y más de 1.7 millones de followers en Instagram, además de su propia marca de maquillaje.

A diferencia de lo estipulado por diversos medios de comunicación e incluso por Morena, quien denunció la propaganda política en las redes sociales de la influencer, la fórmula Mariana-Samuel no consiguió la gubernatura a fuerza de likes y comentarios en Instagram, sino porque lograron que los regiomontanos se proyectaran plenamente con los estereotipos que representan.

Así lo considera la maestra en Comunicación, analista del Discurso Político y profesora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Diana Marenco Sandoval.

“No es la figura de ella la que sobresale en las redes. Es el tipo de relación que ambos representan y que a los mexicanos nos es muy familiar, desde Pedro Infante. Sobre todo con los regiomontanos que se identifican con una sociedad católica, conservadora y profundamente machista”, explica la especialista.

Para ella, Samuel García ganó la candidatura desde el momento en que se viralizó por reclamar a su esposa que estaba “enseñando mucha pierna” durante una transmisión de video. En ese momento, Mariana complementó la fórmula de mujer ingenua y sumisa que obedece a su marido, con la que los mexicanos todavía se identifican plenamente y lo respaldan.


“Él ganó porque representa al ciudadano típico de Nuevo León y ella lo respaldó porque representa a Sarita García, Marga López, cualquiera de las actrices que hacían mancuerna con Pedro Infante, quien era vociferante, macho y autoritario; pero que siempre se encontró con mujeres receptivas, tolerantes y comprensivas con esos comportamientos”.

“Mariana es el retrato de una linda muchacha ingenua que tiene a un macho como marido, pero él la quiere, él es guapo, ella es guapa y el machismo es sólo una circunstancia. Ella ni siquiera tiene interés en lo que hace el marido: a ella lo único que le interesa es otro tipo de vida y otro esquema”, explica Marenco Sandoval.

La estrategia de campaña que capitalizó a la pareja

La clave está en la estrategia de comunicación desarrollada por el equipo de Samuel García: la maniobra no se centró en su esposa, como muchos creen, sino en el tipo de relación que existe entre ambos, considera Diana Marenco Sandoval.


“Hubo una estrategia donde se dieron cuenta de que Samuel García era el prototipo y representante ideal de la clase de hombres que sí iban a votar por él; y ella es el prototipo de mujer que se reproduce continuamente entre esa sociedad. Ahí lo que se explotó fue el tipo de relación, de personas y de familia”.

Lo novedoso, explica la especialista, es que la campaña en Nuevo León se alejó de la política para acercarse a un modo de vida y estructura familiar. “Se deja a un lado el discurso político y se retrata un tipo de relación afectiva, familiar, de pareja y eso crea en el electorado una mayor cercanía”.

Marenco Sandoval compara el caso de Samuel García con el de Donald Trump, en Estados Unidos, quien fue votado y ganó una elección porque él también es “un digno hijo de Norteamérica”, lejos de triunfar gracias a la imagen de Melania Trump, como muchos pensaron.


“La gente votó por Trump porque se identifican con él y no tuvo nada que ver con Melania. Ellas son sólo llaveros. No debería de ser así, va en contra de la perspectiva de género, pero lo más peligroso es que pensemos que ese es el papel protagónico que tuvo una mujer”.

Y el proceso de identificación ideológica del electorado con la pareja se reforzó con las redes sociales, pero no nació de ellas. “Los medios no son los que provocan ese efecto, sino la identificación de una reserva discursiva que comparten votantes y candidatos”, añade la comunicóloga.


“Hay un proceso de identificación, de referentes y de reservas discursivas que le dan credibilidad. Mariana y Samuel son hijos de Nuevo León en muchos aspectos, sobre todo en la relación que lograron representar y viralizar y que no es otra más que la de señores que dominan a sus mujeres, y de mujeres ingenuas, buena onda, muy alegres y que no se enteran de nada”.

Así influyó el periodismo en el triunfo de Samuel

“Qué delicia es callar bocas”, declaró Mariana Rodríguez tras el triunfo de su marido. “Estamos muy conscientes de la responsabilidad que va a ser para Samuel gobernar Nuevo León. Hay mucho que hacer por Nuevo León, por la gente de Nuevo León, pero yo les prometo que, de mi parte y la de Samuel, vamos a entregar el corazón estos seis años, así como lo entregamos en campaña”.

Para la analista del discurso de la UNAM, varios medios de comunicación aportaron a que la opinión pública dejara de ver a Samuel García como político, para comenzar a conceptualizarlo como la pareja sentimental de una influencer.

La experta explica que los medios se convirtieron en “revistas del corazón” y dejaron de observar los fenómenos políticos, propuestas y plataformas para hablar de “la bonita pareja Mariana y Samuel García”.


“Lo hacen de la misma forma en que hablarían de Angelina Jolie y Brad Pitt. Hay una banalización en la política de la cual Samuel García y su esposa forman parte. Y ella no está protagonizando nada, sino que sigue tomando el papel de accesorio, acompañante, el de objeto sexualizado secundario”.

Y es que desde meses antes de iniciar las campañas rumbo al 6 de junio, Mariana comenzó a desviar la atención de los escándalos de su marido para, en cambio, popularizar en sus redes sociales videos y fotografías haciendo cosas de pareja con él.

Uno de los parteaguas ocurrió el 24 de diciembre del año pasado, cuando ambos estrenaron su ya popular canción “Ponte Nuevo León”, con un video donde bailan, cantan y tocan instrumentos musicales junto a Santa Claus y una banda norteña a mitad de una habitación cálida con regalos y un árbol de Navidad.

Luego, desde el 6 de marzo, Mariana jamás dejó en casa la playera naranja y los tenis “fosfo fosfo” para salir a las calles de Nuevo León en compañía de su marido y entregar al electorado panfletos, banderas, calcomanías, fotografías y abrazos para sus fans.

La joven incluso utilizó como marca una de las frases que más polémica causó entre la pareja, derivada del uso de ese calzado en un video donde ignoró a su marido: Fosfo Fosfo, la cual pasó de una burla contra ellos a ser uno de los signos con que mejor los identifican hoy en Nuevo León y el resto del país.

¿De verdad Mariana fue la protagonista de la elección en NL?

“Quiero agradecer a mi esposa, Mariana Rodríguez”, dijo Samuel García en un discurso tras enterarse de que el electorado le dio la preferencia en el estado.

Lo mismo agradeció a sus padres, quienes se encontraban en el evento, así como a su coordinador de campaña y al dirigente de su partido, con quien finalmente afianzó su éxito político: “no hay palabras para agradecer al ejército naranja, a la defensa matona que pudo cubrir a todas las casillas”, dijo en referencia a los observadores electorales.

Sin embargo, el candidato electo nunca le entregó alguna plataforma política a su esposa ni le dio voz para expresarse en la esfera pública. La respuesta es simple: Mariana y Samuel sólo funcionan como pareja. “Mariana sigue siendo la esposa de Samuel. El esquema de “baja la pierna” sigue ahí, ella no tiene ningún esquema de poder”, explica la especialista de la FCPyS.

Este jueves, Samuel García dio a conocer que Mariana Rodríguez asumirá la titularidad del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia estatal (DIF) una vez que inicie su gubernatura en Nuevo León. Sin embargo, aclaró que sólo será un cargo “honorífico” porque la verdadera presidencia del DIF recaerá en algún “experto en el tema de la familia”.

Luego remató diciendo que el papel de su esposa será trascendente en ese organismo debido a su encanto y a la gran cantidad de seguidores que tiene en sus redes sociales: “yo la verdad creo que hay un plus, Mariana tiene muchos seguidores, es una mujer encantadora, tiene ese ejemplo para muchas jovencitas”.

Samuel no le debe la  gubernatura a Mariana, finaliza Diana Marenco Sandoval. “Ojalá se la debiera y ojalá él la reconociera, pero el papel que ella tristemente está jugando, tal como el que jugaron la Gaviota y Melania Trump, es el de ser accesorios y eso es lamentable. No nos equivoquemos de lectura y pensemos que cobran una importancia que no tienen”.

@ItsMonseOrtiz

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