Previo a que se presente el dictamen de la reforma electoral en la Cámara de Diputados, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reconoció que la iniciativa no será aprobada. Por lo que reiteró su “plan B” para modificar leyes secundarias, dado que estas no requerirían del apoyo de la oposición para su votación.

Tras la reunión en comisiones de la Cámara de Diputados ayer martes, en donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció que no apoyará la iniciativa, el primer mandatario reconoció que “pues ya no se va a poder, por ahora, llevar a cabo la reforma constitucional, pero sí se va a presentar una reforma legal”.

En su conferencia matutina fue cuestionado sobre si buscará negociar con las fuerzas de oposición, respondiendo que “no, es que ellos tienen muchos intereses y piensan que si se quedan con el INE como está van a poder contar con un instrumento para el fraude, están completamente equivocados. La gente ya no acepta el fraude”.

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En ese sentido, acusó que la oposición rechaza propuestas como que sea la ciudadanía quien elija de manera directa a los consejeros y magistrados electorales, el reducir el financiamiento público a partidos políticos, o el eliminar los legisladores plurinominales para que la Cámara de Diputados baje de 500 a 300 integrantes, entre otras medidas.

“Como no lo aceptan, vamos a presentar una ley que, sin infringir lo que establece la Constitución, nos permita de todas manera lograr ahorros para que no sea tan costoso como lo es el organizar las elecciones y que en esa ley se prohíba, pero de manera terminante, la compra del voto”, reiteró sobre su “plan B” a la reforma constitucional.