Ya pasó la primera quincena del año y, ante el acelerado avance de Ómicron, el mercado y la economía en México se comienza a tambalear, no solamente por la pandemia, también por la cuesta de enero y la crisis inflacionaria que golpea a todo el mundo, haciendo de la incertidumbre una constante.

Esta falta de certeza, sumada a políticas fiscales y monetarias más estrictas en Estados Unidos que terminaron con los estímulos fiscales que otorgó el gobierno de Joe Biden, harán eco en México.

Debido a esta situación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recortó su pronóstico de crecimiento para México, que estaba en 3.2 por ciento en diciembre pasado y descendió a 2.9 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB) para este año.

“México fue de los grandes beneficiados del estímulo económico que otorgó Estados Unidos a su país en la emergencia sanitaria, ya que favoreció un mayor flujo de remesas y reactivó las exportaciones, especialmente las manufacturas.

“Pero este impulso comenzará a suavizarse con la desaceleración económica de Estados Unidos y en vista de la debilidad estructural en inversión y productividad que tiene México, tal como el resto de los países de la región (…) Debido a esto, México será de los 19 países del grupo que más tardarán en recuperar los niveles económicos de 2019, que son previos a la crisis sanitaria”
Alicia BárcenaSecretaria Ejecutiva de la Cepal

Pero no todo está mal, Bárcena reconoció que México no ha perdido la confianza de los inversionistas, por lo que continúa siendo uno de los países más atractivos para la inversión.

“Lo que sí sería relevante es que propicie las condiciones para fortalecer su capacidad productiva, la innovación y el capital humano, pero antes hay que enfrentar estos tres riesgos que tendrá la economía mexicana este año: el recrudecimiento de la pandemia, los cuellos de botella en la cadena internacional de suministros, así como el endurecimiento en las condiciones de financiamiento”, concluyó.

Dice adiós al país

El anuncio de Bárcena se dio luego de que Citibank decidiera vender su división de banca de consumo en el país, Banamex, y aclaró que no tiene nada que ver con la coyuntura que vive el país.

En ese mismo sentido, el presidente Andrés Manuel López Obrador rechazó que la decisión de Citigroup sea una mala señal de la economía del país, ya que se trata de una política que está implementando el banco estadounidense en otras partes del mundo como China, India, Brasil, Argentina y Colombia.

Incluso, contrastando con las previsiones de crecimiento de la Cepal del 2.9 por ciento, de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) del 3.3 por ciento y del Banco de México (Banxico) del 2.7 por ciento, el jefe del Ejecutivo federal insistió en que el país logrará recuperarse de la caída del 8.5 por ciento que trajo consigo la pandemia en 2020 y crecerá 6 por ciento este año.

“Se va a cumplir con el pronóstico de que vamos a crecer este año 6 por ciento y sí fue: una ‘V’ y hay varios indicadores, yo creo que el mejor es el de la creación de empleos formales y otro indicador que ayuda mucho a saber lo que está sucediendo, en cuanto a crecimiento económico, es la llegada de inversión extranjera, y en los dos casos hay récord, nunca se habían tenido tantos trabajadores inscritos al Seguro Social como ahora”, recalcó.

La Cepal recortó su pronóstico de crecimiento para México, que estaba en 3.2 por ciento en diciembre pasado y descendió a 2.9 por ciento en el PIB para este año

‘Año complicado’ para la economía

Sobre las perspectivas económicas para este año, la directora general de la organización México ¿cómo vamos?, Sofía Ramírez Aguilar, comenta que será complicado, principalmente para las poblaciones más vulnerables.

“Un ejemplo de esto es la inflación, es algo que no podemos controlar, que es un fenómeno mundial pero sí es algo que puede atenderse y atajarse. Aquí ocurre lo contrario. En diciembre se reveló que la inflación de la canasta básica fue del 11 por ciento en las zonas urbanas y del 12 por ciento en las zonas rurales. Es decir, la inflación les está pegando más a todas las personas que solo tienen para comprar la canasta básica”, revela.

Para poder mitigar los efectos de esta situación, Ramírez Aguilar propone entregar de mejor manera los programas sociales del Gobierno federal y una reforma fiscal, ideas que ni siquiera se encuentran en la discusión pública.

“Hay dos cosas en las que el gobierno se debe de enfocar, en entregar mejor los programas sociales ya que estamos teniendo una mala asignación del gasto social y no se ha previsto una reforma fiscal, la cual seguramente no habrá por los tiempos políticos de esta administración, pero el tema se debe de llevar a discusión y que haya un aumento en las pensiones no contributivas que le están metiendo presiones muy serias a nuestras finanzas públicas”, agrega.

Retomando las previsiones de la Cepal e incluso las de Banxico para este año, la maestra en economía por el ITAM prevé que haya problemas este año, ya que la perspectiva de crecimiento para 2022 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue del 4.1 por ciento.

“Las previsiones son del 25 por ciento menos de lo que dijo Hacienda. Esto puede afectar varias cosas comenzando por la relación deuda-PIB, es decir, ya que la economía no crece como se esperaba, la deuda va a aumentar y va a haber presiones políticas.

“También pasa que la recaudación ha ido aumentado pero muy poco y no ha aumentado la base gravable. A menor recaudación se tendrá que financiar el gasto con más deuda, ya que no hay fideicomisos de los cuales Citibank decidió vender su división de banca de consumo en el país, Banamex. ‘chupar’”, opina la especialista.

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