El yogur forma parte de la dieta de muchas personas en nuestro país, y es que ya sea como parte del desayuno, como ingrediente de un cóctel de frutas o con cereal, este alimento resulta saludable y delicioso, además de que hay una gran cantidad de marcas y sabores disponibles en el mercado, pero ¿cómo está hecho?

Sin embargo, aunque sabemos que es un producto lácteo, pocas personas saben realmente qué es y de qué está hecho el yogur, por esta razón aquí te lo contamos.

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En efecto, el yogur es un producto lácteo como el queso, y está elaborado a partir de cualquier tipo de leche, pero principalmente de la de vaca.

La elaboración de este producto es tan antigua que es difícil determinar en dónde o cuándo se originó, pues existen registros de que varias culturas alrededor del mundo consumían este alimento desde hace más de 4 mil 500 años.

Aunque aún no se ha logrado comprobar, se cree que el descubrimiento del yogur fue accidental y se dio de forma espontánea, esto debido a que muchas culturas acostumbraban a guardar y transportar líquidos en bolsas de piel de cabra llamadas odres.

Habría sido de esta forma que, luego de transportar leche en un odre que contenía cultivos de las bacterias que causan la fermentación de la leche, se creó el yogur.

Qué es y de qué está hecho el yogur

El yogur es leche fermentada por bacterias llamadas Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, las cuáles fermentan el azúcar de la leche y hacen que la lactosa se convierta en ácido láctico, el cuál da el sabor ácido y la textura cremosa característicos del yogur.

Ahora que ya sabes de qué está hecho, probablemente no quieras volver a consumir yogur, aunque cabe mencionar que estás bacterias, contrario a lo que se podría pensar, son benéficas para nuestra salud, ya que refuerzan el sistema digestivo, por lo que el yogur natural resulta un alimento verdaderamente saludable.

Sin embargo, en la actualidad, los yogures empacados que compramos contienen conservadores y saborizantes artificiales, así como grandes cantidades de azúcar, que si se consumen sin medida podrían representar un riesgo. La mejor opción es elaborar tu propio yogur y en internet existen muchas recetas fáciles para conseguirlo, y si no, buscar alternativas bajas en azúcar.