Una gran canción —si es que realmente lo es— no necesita más que una guitarra y una voz. “Honey” es un ejemplo de esto.

Con solo una guitarra eléctrica, una generosa dosis de reverb y una voz capaz de reflejar la inmensa soledad de la letra, Torres, una joven cantante de 22 años ha sido capaz de crear una canción de enorme poder con los más mínimos ingredientes.

Durante casi seis minutos, Torres logra retener tu atención con una canción que podría ser un éxito tanto en una estación de country o una de indie rock. “Honey” tiene una universalidad que a veces se extraña en el cada vez más fragmentado panorama musical.  Esto quizá porque no hay tema más universal que la muerte y el dolor. 

Hasta la miel amarga, dirían Los Tiranos del Norte.

Torres, cuyo disco debut tiene menos de un mes de estar a la venta, es la más reciente joya de la ciudad más de moda de los Estados Unidos: Nashville. O como GQ la describe: “Nowville”. 

Aún por encima de residentes más famosos como The Black Keys o Keith Urban (Mr. Nicole Kidman, para los que no siguen el género country), 

Torres es quien mejor podría representar el actual enigmático sonido de esta ciudad en ascenso.  

Las fotografías promocionales de la cantante parecen ser una “calca” de unas imágenes de otro famoso residente de Nashville: Jack White.

Las blancas paredes de ladrillo y una mirada perdida también estaban en la portada del sencillo “Love Interruption” de White, una extraña coincidencia sabiendo que ese primer sencillo en solitario del guitarrista toca temas similares de desolación y fatalidad, al igual que lo hace “Honey”.

En iTunes, vale la pena pasar por más de 50 discos del combinado Manoella/Diego Torres con tal de llegar al debut de la cantante norteamericana. Lo que sea con tal de escuchar “Honey”.

Es difícil saber si Torres tendrá una larga carrera en la música o si será semirecordada junto con los camiones y camiones de artistas independientes que nunca encontrarán éxito más allá de un par de tracks, pero eso poco importa porque lo único que vale la pena es una buena canción, y “Honey” sin duda lo es.