Una tormenta de nieve afectó al norte de México y repercutió en el clima del resto del país. Si durante estos días la gente sintió frío, es muy probable que animales de compañía, como nuestro perro o nuestro gato, también.

No es un mito, sino una realidad. Los seres sintientes también experimentan el frío y lo manifiestan de diferentes maneras.


Nuestro perro no puede verbalizar que está teniendo frío y tenemos que inferirlo por su comportamiento

Ylenia del Carmen Márquez Peña

Veterinario Hospital Veterinario de Especialidades de la UNAM

Los perros pueden temblar de frío. Y es muy probable que ellos mismos busquen la manera de contrarrestar esta sensación.

“Se encogen; empiezan a titiritar, esto tiene como fin activar los músculos y con esto generar calor; buscan lugares en donde refugiarse; echan su lomito al Sol o se acercan a donde sienten aumento de la temperatura, por ejemplo, los motores de los carros, estufas y boilers, lo que puede llegar a ser peligroso”, advierte la académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

Como el cuerpo de los seres humanos, el de perros tiene mecanismos innatos para controlar temperaturas que salen de su rango ideal.

“A eso se le conoce como rango isotérmico, es decir, a una temperatura en la cual no gastan energía ni para calentarse ni para enfriarse. Pero cuando sobrepasan ese límite empiezan a activarse diferentes mecanismos”, indica la responsable del área de Urgencias y Terapia Intensiva.

Considerar pelaje, tamaño y edad de nuestro perro o mascota

Los dueños tienen que tomar en cuenta al menos tres factores que pueden propiciar mayor o menor cantidad de frío. El primero es el pelaje, es decir, la piel de los animales mamíferos (a excepción del ser humano), y por el cual se cree que los perros no experimentan las bajas temperaturas.

“Hay razas que tienen, incluso, doble capa de pelo, como los tipos husky, samoyedo. Primero está el duro y uno más cortito y algodonoso cuyo objetivo es proteger a estas razas para fríos extremos”, menciona la experta en pequeñas especies.

Ylenia Márquez explica que el pelaje es el método ideal de protección contra el frío. Por ello invita a mantenerlo limpio y sano.

“Muchas veces no lo cepillamos, dejamos que se les anude y tenemos que rasurarlo y, obviamente, ahí el perro perdió la protección nata que tiene. No obstante, existen razas que no tienen pelo o que poseen un pelaje corto, como tipo labrador o, por ejemplo, los chihuahueños, que además son animales de talla muy pequeña y que es más fácil que puedan sufrir frío”, dice.

El tamaño es un segundo factor a considerar. Hay razas más susceptibles al frío, como las miniatura.

“Animales que tienen muy poca grasa corporal, como los tipos lebreles afgano, van a sufrir más fácilmente de frío”, ejemplifica la especialista.

Finalmente está la edad. Los perros mayores y los cachorros van a tener dificultad para enfrentar cambios bruscos de temperatura, por lo que, de preferencia, hay que tenerlos en interiores.

El suéter y otras medidas

Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas fueron las entidades más afectadas por la oleada de frío. Pero no sólo en el norte del país hay que tomar medidas para proteger a los perros de los cambios de temperatura.

“Existen zonas del país que tienen temperaturas extremas, ahorita lo vemos en el norte, pero también en la zona central debemos considerar cómo es la condición climática y cómo se está comportando el clima de manera general. Ahorita estamos saliendo del invierno y entrando a primavera pero, de repente, tenemos días soleados o tardes y madrugadas muy frías”, explica la médico veterinaria.

Los perros pueden vivir en el exterior sin padecer frío, gracias a que poseen una capa de grasa cutánea y pelo secundario. También pueden salir a pasear, aunque los días más fríos hay que hacer recorridos más cortos.

Sin embargo, hay que evitar dejarlos a la intemperie. Ante las bajas temperaturas, el Gobierno de Nuevo León, por ejemplo, recomendó recubrir su casa con cartón por dentro y con plástico por fuera.

Si los perros viven al interior de la casa, en época de frío puede acondicionarse un espacio con tapetes y cobijas. En general, ellos no necesitan suéter.

“Podemos buscar un lugar más cálido donde se puedan refugiar y, en caso de ser necesario, colocarles ropa. Pero no tiene que ser la primera opción”, señala Ylenia Márquez.

Los animales deben estar en observación para evitar que traguen materiales como el cartón, plástico o las telas que los protegen del frío. Y si el perro usa suéter hay que seleccionarlo de la talla adecuada y lavarlo, pues la prenda puede acumular tierra y humedad.

“Tenemos que buscar fibras que no les irriten, generalmente, algunas texturas o costuras pueden rozarles en zonas como las axilas, las ingles o el cuello. También hay que observar que no desprendan piezas como botones o pompones que se puedan tragar”, sugiere.

Si bien es recomendable cambiar el agua del perro varias veces al día para evitar que la tome muy fría, para Márquez Peña no hay que aumentar la ración de alimento bajo la idea de que necesita más energía.

“El tema de la dieta tiene que ser considerado con el médico veterinario. Hay algunas razas que tienen predisposición a la obesidad y a lo mejor el perro no está consumiendo más alimento porque sea una temporada fría, sino porque no tiene buenos hábitos alimenticios”, considera.

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