En las comunidades mixes de la Sierra Norte de Oaxaca habitan también venados, jabalíes, gallinas, búhos y Pixk, un perro que no sabe ladrar y cuya actividad favorita es mover la cola. Pero Pixk también vive en las páginas del cuento que lleva su nombre escrito por Leonor Pérez Castro y que ganó el Premio CaSa (Centro de las Artes San Agustín) en la categoría de literatura infantil en lengua mixe 2019.

“Yo ya tenía unos escritos, algunas anécdotas de los niños en el pueblo, entre ellos historias de perros. Escogí el que no es tan común: un perro que no sabía ladrar, pero lo dejé un rato ahí y después lo retomé cuando se acercaba el cierre de convocatoria”, relata Leonor para Reporte Índigo.

Pérez Castro, junto con su hermana Engracia y otros miembros de su familia, fundó el colectivo Kumoontun A.C., una asociación que se dedica a la preservación de la lengua ayöök (variante del mixe) mediante talleres, libros de cuentos y aplicaciones para celulares y fue en 2020, en plena pandemia por COVID-19, que decidió entrar al Taller para Editores Comunitarios, realizado remotamente por la organización Endless Oaxaca Multimedia, la Fundación Alfredo Harp Helú y la diseñadora Isela Xospa.

Este taller le sirvió a Leonor para pulir su texto y adaptarlo en una nueva edición digital presentada este miércoles vía videoconferencia.

 “Se trataba de un taller de libros rápidos y teníamos que terminar un trabajo al finalizarlo, así que retomamos este cuento, le hicimos la adaptación, le dimos nombre a los personajes y entonces pedí el apoyo de mi hijo para hacer las ilustraciones, porque yo no era buena dibujando”, relata Leonor.

Pixk cuenta la historia de un perro abandonado en el río y que es rescatado por un leñador llamado Nico quien, al hablarle y dejarle algunas tareas como cuidar a sus gallinas, se da cuenta de que el perrito no sabe ladrar y solamente puede mover la cola. Leonor lo escribió en ayöök y contó con el apoyo de su hermana Engracia en la corrección de estilo y la escritura bilingüe.

 “Hice este cuento pensando en los niños de Santa María Ocotepec”, cuenta Pérez Castro recordando su pueblo natal, y expresa que su deseo es imprimirlo y llevarlo a la comunidad para que todos tengan un ejemplar. Para esto, ella reconoce que es necesario el apoyo de alguna editorial o algún patrocinador, pues, pese a que el libro existe digitalmente y se puede consultar en el sitio web de Kumoontun A.C., los problemas de conectividad de esa región de Oaxaca complican la comunicación entre ella y los niños que están aprendiendo el ayöök.

“La pandemia ha afectado bastante nuestro trabajo, porque hemos tenido que dar nuestros talleres por videoconferencia y, debido a las fallas del internet, no nos escuchamos o no nos vemos bien. Además de que no hay paso en las comunidades, están cerradas para evitar más contagios”, cuenta Leonor.

 

Intercambio de conocimiento, fundamental para la realización de este libro

Isela Xospa, ilustradora, diseñadora y editora independiente originaria de la alcaldía Milpa Alta, Ciudad de México, impartió el Taller para Editores Comunitarios y llevó de la mano a los participantes para enseñarles el proceso editorial de un libro.


“El trabajo que se hace desde las comunidades es el que siempre hemos sabido hacer: el del intercambio”, relató la ilustradora durante la presentación de Pixk vía remota. “Me interesaba compartir saberes en el sentido de que en los pueblos originarios hay infinidad de historias, personajes, narrativas visuales que no se han explotado no porque no sepamos cómo sino porque no se nos ha permitido en las comunidades pensar que somos capaces de hacer nuestros propios materiales”.

Asimismo, reconoce que los textos en lenguas originarias no tienen un lugar en el modelo de negocios de las grandes editoriales que producen miles de ejemplares, pero que su contribución esencial fue decirles que “es posible hacer ilustraciones, escribir e imaginar otras cosas; no tenemos por qué depender de un Estado que nos dé dinero, o soñar que una editorial nos ponga en una librería, porque esto [primero] está pensado para que le llegue a los niños que lo quieren. Ya después vendrá todo lo demás”, precisó Xospa.

La traducción, el futuro inmediato

La autora del cuento, Leonor Pérez Castro, afirma sentirse contenta y emocionada por el camino que ha tomado su texto, desde el Premio CaSa hasta la edición digital presentada esta semana. Además, revela que los planes siguientes son la traducción de Pixk a todas las variantes del mixe, la cual será realizada por el Colectivo Colmix, y que convertirá a este texto en el primer libro traducido a todas las variantes de una lengua indígena. Actualmente, según el Atlas de los Pueblos Indígenas de México, se tienen registros de seis variantes del mixe, distribuidas en las comunidades de la sierra norte de Oaxaca.

Para leer Pixk en español y ayöök, haz clic aquí.

Te puede interesar: “Piensa (cinco segundos) antes de hablar”: Facebook