Pharrell Williams tiene dos talentos innegables: no envejece –una foto de Williams a los 27 luce igual que una tomada este año con 40 años de edad– y crea canciones perfectas, que se convierten en el soundtrack del verano.

En el 2002, Pharrell inició su presencia constante en el verano al crear la sudorosa y desinhibida “Hot in herre” para el rapero Nelly. El track alcanzó, sin problema, el número 1 de Billboard en agosto y se convirtió en la canción más popular en Billboard de todo el año. No hay manera de fallar si tu canción menciona a Cancún con fervor y evoca en cuatro minutos todo el calor de la costa.

En el verano de 2003, Pharrell tuvo doble presencia. Primero, como productor de “Rock your body” para Justin Timberlake, una canción cuyos ritmos funk fueron originalmente pensados para Michael Jackson; y, al mismo tiempo, con “Frontin’” demostró la capacidad sonora que tenía The Neptunes para generar éxitos.

En el 2004, Pharrell creó “Drop it like it’s hot” para Snoop Dogg, una canción que dominó las charts norteamericanas durante la ola de calor y cimentó la habilidad de Williams para crear ritmos contagiosos de la nada. El beat principal de la canción fue creado por Pharrell solo con mover la boca y producir sonidos guturales.

Este año, una década después de su doble intento en el 2003, Pharrell logra reafirmar su estatus como creador de hits de playa no con una, sino con dos contendientes a la canción del verano. La primera es, como ya lo debes de suponer si has estado medianamente conectado a la cultura pop en las últimas semanas, “Get lucky”. Canción en la que Pharrell se vuelve el elemento más orgánico en el clásico automático neodisco de Daft Punk.  

El tema, con más de un millón de descargas, es la canción digital más popular en la historia del grupo francés. La favorita de las casas de apuestas para ser la canción del verano… eso hasta que Pharrell decidió lanzar otra canción.

“Blurred lines” es la otra candidata. El tema podrá tener a Robin Thicke como el artista principal, pero es realmente Pharrell quien se vuelve el motor que impulsa la canción. El track tiene el sello de Williams: desde su sensual línea descendente de bajo y gritos a la Rey del Pop, hasta el coral uso de falsetto. Es una canción irresistible para el verano –no en balde ha sido número uno en 40 países–, que también está apoyada por un video musical viral no apto para pudorosos.

Con dos canciones memorables para los siguientes meses que se suman a su ya amplia colección de éxitos playeros, Pharrell es sin duda el “dios del verano”.