Perturbar la piel, una novela distópica sobre cambio climático, tecnología y humanismo

La novela del escritor Gerardo Horacio Porcayo es la segunda entrega de una saga de ciencia ficción iniciada en 2019. Ambientada en los escombros de un mundo inundado, la novela despierta reflexiones sobre la inmortalidad
Abida Ventura Abida Ventura Publicado el
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En los últimos años, la pandemia por Covid 19 y el cambio climático han alimentado las novelas de ciencia ficción. Hay autores que ven en esos temas la distopía perfecta para ambientar futuros cercanos o lejanos. Perturbar la piel,del escritor mexicano Gerardo Horacio Porcayo, es una de ellas. 

El volumen es la continuación de Volver a la piel, publicado en 2019 dentro de la colección Ciencia Ficción del Fondo de Cultura Económica (FCE). Una novela en la que el autor introducía al lector en un universo futurista donde el protagonista, Mawr Saer, buscaba la inmortalidad reencarnando en un cuerpo robótico prestado  y mutilado. La exploración de un nuevo cuerpo y la construcción de la memoria son nuevamente el hilo conductor de esta segunda entrega, donde el protagonista reencarna ahora en el cuerpo de una mujer, Lexy.


En un planeta agonizante e inundado, con lluvias de escombros de un asteroide que dejó en ruinas al planeta,  este clon tendrá que aprender a vivir en ese nuevo cuerpo que le produce sensaciones jamás experimentadas.

Es una novela que se puede describir como biopunk, de cambio climático, que tiene que ver con robots, con clones y con el apocalipsis, pero no es un apocalipsis zombie”, dice en entrevista con Reporte Índigo el autor, nacido en Cuernavaca en 1966, quien presentará su novela este jueves 1 de febrero, a las 19:00 horas, en la Librería Octavio Paz del FCE, en Miguel Ángel de Quevedo.

Porcayo presentará el libro acompañado de los escritores Alberto Chimal y Bernardo Fernández (Bef).

Pandemia y crisis climática nutren narrativas distópicas

El autor, quien inauguró la literatura del cyberpunk en Hispanoamérica con su novela La primera calle de la soledad (1993), explica que el género biopunk nació a principios del 2000 y ha sido una constante dentro de la ciencia ficción en los últimos años porque se trata de historias que giran en torno a los alcances de la manipulación genética y el ADN. Sin embargo, la llegada de la pandemia por COVID – 19, como un inconcebible momento de crisis en toda la humanidad, también ha nutrido las narrativas en los últimos años.

En los concursos de cuento de ciencia ficción en México el tema de la pandemia es algo constante. Sí tuvo un impacto en el inconsciente de toda la población  y, para los preocupados por los temas científicos, es evidente que las variantes no van a parar y que cada vez va a ser más complicado”, comenta el autor.

En esas tendencias de la ciencia ficción, añade, también está el tema del cambio climático, que ya es una preocupación a nivel global y que él mismo retrata en esta saga.

“La primera novela ocurre en algún lugar del Caribe, en una isla. Esta segunda empieza ahí en esa isla, en un mundo que se está inundando, el cambio climático lo ha llevado a la desaparición de muchos territorios y acaban de enfrentar dos eventos catastróficos”, detalla el escritor, quien afirma que sus personajes tienen claramente un origen mexicano.

A lo largo de sus páginas, Perturbar la piel ofrece una  reflexión entre el humanismo y la tecnología. Eso lo deja claro desde el primer capítulo, donde el lector puede presenciar el dolor físico y psicológico que el protagonista experimenta tendido en un quirófano mientras lo diseccionan para cambiarlo de cuerpo robótico.

Una escena visceral que busca razonar sobre una experiencia sensorial que nos hace humanos: el dolor.

“A mí me parece muy descafeinada la narrativa que se salta todos estos momentos críticos. El momento crítico de una obra es cuando  se forja el personaje, el momento en que el lector atraviesa esa parte que normalmente no queremos, el sufrimiento es algo a lo que siempre le damos la vuelta. Mucha de la narrativa actual se salta todos estos sentimientos, es como si todos los personajes estuvieran dopados y cada vez que hay una escena crítica la cortan”, señala el autor.

“Estamos en una sociedad que ha tratado, a últimas fechas, de evitar tanto el aburrimiento como el dolor. Es una sociedad que esquiva todas las cosas que las hacen plenamente humanas”,  plantea.

Una novela que explora la inmortalidad

También profesor de literatura iberoamericana, Porcayo recurre en esta saga a uno de los sueños constantes de la ciencia ficción: la inmortalidad:

Es un intento de penetrar en este ser (Mawr Saer) y en esta búsqueda de la inmortalidad, que es uno de los sueños de la ciencia ficción más viejos. Mary Shelley, que se considera la madre de la ciencia ficción con Frankenstein, es la primera que está tratando de luchar contra la muerte con la creación de su criatura. En ese sentido,  esta historia es una variante de eso, el personaje principal detrás de todas estas novelas está tratando de perfeccionar los medios para tener el cuerpo perfecto”.

En esa búsqueda y exploración de distintos cuerpos, el personaje también se enfrenta a la reconstrucción de sus recuerdos que se van ensamblando poco a poco.

“Las novelas están escritas de manera que tienes que ir descubriendo lo que sucede, un personaje que despierta con inseguridad, que también me parece algo fundamental de la experiencia humana, pues nadie nace con un instructivo de vida, nadie nace sabiendo cuál es su destino”.

Mucho de lo que hay en novelas es la indagación de quiénes son, cómo llegaron a ser y qué tantos recuerdos tienen porque damos por supuesto que nuestra memoria es algo constante, inamovible, y en este caso, son son copias digitales, reencarnadas, que se dan cuenta que sus recuerdos están editados y tienen que averiguar quiénes son y qué es lo que les borraron”, añade el autor.

Será tetralogía

El autor cuenta que cuando terminó la primera novela consideró que la historia estaba cerrada. Sin embargo, decidió continuarla en una segunda entrega que, a su vez, le ha dado pie para continuar con otras dos novelas.

Tengo planeada una tetralogía. La tercera parte ya va como a la mitad, pero va a depender mucho de que siga siendo publicada y de que la segunda tenga una buena aceptación porque lamentablemente no es un género que se publique mucho. Las sagas no son muy propias de México, son pocos los autores que han logrado hacerlo, como Paco Ignacio Taibo II o Bernardo Fernández”, dice.

 

“Estamos en una sociedad que ha tratado, a últimas fechas, de evitar tanto el aburrimiento como el dolor. Es una sociedad que esquiva todas las cosas que las hacen plenamente humanas”

Gerardo Horacio Porcayo, autor.

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