Cuando se presentan en un terreno desconocido, han sido catalogados con distintos géneros como rock psicodélico, breezy o como rock instrumental, la realidad es que a Orions Belte no les importa el mote que les pongan enfrente, ya que ellos sólo hacen la música que les gusta y así ha sido desde 2017.

Øyvind Blomstrøm toma sus distintas guitarras para crear distorsiones con el pedal, Chris Holm desde su bajo y teclado también experimenta sonidos, que a veces combina con su voz y Kim Åge Furuhaug se encarga de las percusiones y la programación en este trío que, como la constelación conocida de Orión, forman este cinturón perfecto de tres astros musicales.

Ahora que la pandemia comienza a amainar su fuerza, la agrupación de Noruega reactiva su carrera con Villa amorini, su tercer disco de estudio que grabaron previo a la crisis sanitaria, y al igual que en sus otros materiales tiene una peculiaridad: solamente está compuesto por música hecha sin letra, sin vocales, porque lo que “habla” son sus instrumentos musicales.


Tratamos de ser libres y abiertos aquí en Oslo, así es más o menos como iniciamos a tocar hace cinco años y ya sacamos algunos discos. Este nuevo álbum lo empezamos a grabar en 2019, pero empezamos a sacar otras cosas, como covers de otros artistas

Øyvind Blomstrøm

Músico

Al menos en su país, Orions Belte tiene contemplado volver a las tocadas presenciales que ya se empiezan a reprogramar a partir de junio. La agrupación espera volver en algún momento a las giras internacionales y, claro, visitar México, donde ya tuvo oportunidad de presentarse en 2019.

La guitarra como “voz principal”

Øyvind Blomstrøm reconoce que desde que fundaron al trío el objetivo fue que se tuviera un equilibrio con el sonido, que no fuese solamente una agrupación en la que predominen los solos de guitarra, aunque sí es el instrumento que considera como el principal.

“En cierta manera tocamos las canciones como si la idea fuera que la guitarra es la vocal (…) También en ocasiones escuchamos la opinión de los fanáticos y de quienes nos siguen. Nos gusta que ellos les imprimen sus propias emociones a las canciones, aunque no tienen una letra”, dice.

Para el artista, eso es lo importante, que el público tenga una vívida imaginación cuando los escuchan, sin importar el título de sus canciones o el de su disco; además, comenta que las influencias al interior de la banda son diversas, lo que ayuda a que tengan un sonido diferente de cualquier otra en la actualidad.

“Mis gustos cambian cada semana, aunque también escucho a ciertos artistas desde hace mucho tiempo, por ejemplo, al bajista, Chris, le gusta mucho el hip hop de Nueva York y a mí me gusta mucho escuchar a distintos guitarristas, como por ejemplo del oeste de África, como Ali Farka Touré”, comparte el músico.

Entre otros guitarristas experimentales que Blomstrøm admira se encuentra Brian Patrick Carroll, mejor conocido como Buckethead; este músico californiano se distingue por salir caracterizado al escenario con una cubeta de la cadena de pollo frito Kentucky, además de portar una máscara que le da anonimato.

“Él es único en su género, no lo he escuchado mucho, pero realmente explora la guitarra muy a profundidad como mucha gente no lo ha hecho, y creo que eso es lo que lo hace cool, que su sonido sea realmente diferente, con los efectos que él hace y sus pedales”, agrega.

 

Orions Belte Saliendo de la pandemia

Durante 2020, Orions Belte estuvo haciendo, como muchas otras agrupaciones, transmisiones en vivo para sus fanáticos desde los bosques de su país, ahora mismo ellos esperan poder tocar con cupos reducidos en Noruega, donde ya anunciaron cuatro fechas; al menos en el país europeo la reactivación económica va despacio.

“Por ahora estamos tratando de hacer estos conciertos a mitad de verano, pero aquí está cambiando todo constantemente, esperamos estar listos para cuando todo se reactive y sí podemos hacer estos shows más pequeños, que, incluso, se tendrían que hacer uno o dos conciertos al día por las pequeñas audiencias”, comenta Blomstrøm.

Con respecto a este formato pequeño, el guitarrista argumenta que aunque sí se tiene a una audiencia controlada, para ellos es todavía más cansado, porque no es lo mismo hacer una sola tocada por día, que dos, y el agotamiento es mayor para la banda.

“No siempre es bueno, pero también actualmente estamos escribiendo nueva música y nos la compartimos entre nosotros, así que tampoco hemos detenido nuestro trabajo. Tal vez también volvamos a tocar en exteriores, solo falta encontrar la locación, ese proyecto se ha vuelto divertido para nosotros hacerlo”, platica.

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