El arte textil mexicano es parte de la historia de México, en cada rincón del país habitan tejedoras, bordadoras y artistas textiles que se encargan de inmortalizar estas piezas a través de técnicas y simbolismos de nuestros antepasados. Sin embargo, esta historia no podría ser contada sin la lucha de aquellas manos que iniciaron esta tradición y costumbre.

Con el fin de revelar las prácticas del bordado en el siglo XIX y compararlas con el devenir del México actual, se realizó la muestra virtual Mujeres, bordado, cultura y cambio, la cual presenta por primera vez 15 objetos de la colección del Museo Nacional de Historia, así como las voces de mujeres que, realizando esta práctica, se apropian del espacio y construyen cultura.

La exhibición fue realizada por estudiantes de la especialidad en Museografía de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete, en colaboración con Casa Carranza y el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

Para la diseñadora industrial, Cristina Zúñiga, la muestra visibiliza la labor de las mujeres, y de cómo ellas han influido y han usado el bordado y la costura, cómo se lo apropian hasta poder desarrollar sus habilidades como artistas, todo a través de una labor muy meticulosa, pues tenían que cumplir con ciertos estándares de calidad y pasar horas encerradas en un salón.

“En el siglo XIX el bordado era utilizado para ver el valor de una mujer pero, actualmente, tiene usos completamente diferentes, es arte y parte de nuestra cultura; también se expresan así activistas en sus protestas, se incluyen diferentes sentires y saberes, es una expresión política. Nosotros queríamos mostrar a través de estas piezas sus historias y su conexión con el presente, de tener una referencia de cómo ha evolucionado”, comenta a Reporte Índigo.

Algunas de las piezas son parte de las colecciones de indumentaria y vida cotidiana del Museo Nacional de Historia y fueron estudiadas por los alumnos del Laboratorio Introductorio a la Restauración, Generación 2019, quienes con el apoyo de especialistas de distintas disciplinas, estructuraron el expediente de cada objeto con el fin de comprenderlo integralmente y así plantear sus necesidades de conservación.

Así se desarrollan dos discursos, el del siglo XIX, cuando el bordado fue utilizado principalmente para adornar la ropa de personas privilegiadas y fines más prácticos, junto al panorama actual, cuando, además de mostrar un empoderamiento de la mujer a través del bordado se puede ver como un objeto con valor histórico, de una remembranza y como expresión emocional y de riqueza cultural.

La arquitecta Verónica Cuadra y la diseñadora industrial, Karla Berriozabal, coindicen que una parte profunda que se puede ver en la exposición es, aparte de ser una expresión estética, vista como una fuente de ingreso económico para muchas mujeres, por lo que hoy en día hay un auge en esta práctica.

“Actualmente el bordado no es una actividad que te define qué tan preparada o virtuosa puede estar como mujer para un matrimonio, lo interesante es que a través de estas prácticas se redefine esta identidad de la mujer, de subjetividades que se concibieron bajo diferentes valores y pensamiento del siglo XIX. El bordado es como una canción, hay que practicarla para no olvidarla”, resalta Verónica Cuadra.

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La exhibición podrá verse en la página https://mnh.inah.gob.mx/mujeres-bordando

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