Muere la hija de Diego Rivera, política y escritora mexicana

Según reconoció, siempre le gustó la política porque desde pequeña su padre la llevó a las reuniones del partido
AP AP Publicado el
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La abogada, política, escritora y diplomática Guadalupe Rivera Marín, hija del legendario pintor mexicano Diego Rivera, murió este domingo a los 98 años, anunció el museo del artista en su cuenta oficial de Twitter.

En un comunicado para expresar sus condolencias, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura destacó la “amplia obra histórica y política” de Rivera Marín sobre México.

Rivera Marín siempre dijo que una de sus principales aspiraciones era tener una personalidad propia alejada de la su padre, quien fue un artista vinculado al Partido Comunista y uno de los fundadores del muralismo mexicano, un movimiento que un siglo atrás revolucionó la forma de entender el arte.

Pero no podía evitar presentarse de otra manera. “Soy hija de Diego Rivera y que eso me ha fastidiado la vida entera”, explicaba en 2018 al periodista Alberto Tavira en una entrevista en ADN Televisión.

Según reconoció, siempre le gustó la política porque desde pequeña su padre la llevó a las reuniones del partido. Su madre, segunda esposa del pintor, fue una modelo mexicana.

Sin embargo, Rivera Marín quiso alejarse de la ideología de su progenitor y no solo se enamoró del hijo del fundador del conservador Partido Acción Nacional sino que durante décadas perteneció al Partido Revolucionario Institucional, la organización que gobernó México por más de 70 años del siglo XX. Fue diputada, senadora y embajadora con el PRI.

Escribió libros sobre su padre y sobre Frida Kahlo, la artista que fue pareja del muralista y con quien Rivera Marín vivió una temporada. Entre su obra también se incluye una novela sobre un tema controversial que le apasionaba, la vida extraterrestre, la cual vinculaba con la cultura Olmeca. Ello hizo que algunos integrantes del PRI la tomaran por loca, confesó en la mencionada entrevista.

En sus últimos años se mostró resignada a vivir a la sombra de su padre, quien murió en sus brazos, pero de igual forma decía que estaba satisfecha.

“Estoy … muy contenta de lo que logré hacer, pocas mujeres hemos sido tres veces diputada, senadora, embajadora”, le dijo a Tavira. “Valió una pena enorme mi vida”

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