Experimentos con ratones abren la posibilidad de que el tratamiento quirúrgico conocido como estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), que permite el envío de señales eléctricas a regiones específicas del cerebro, se convierta en la nueva cirugía para tratar la obesidad.

Al menos un experimento realizado con ratones ya tuvo éxito. Científicos de la Universidad de Pensilvania encontraron que los animales que fueron sometidos a la cirugía de forma periódica no solo redujeron su ingesta calórica de alimentos altos en grasa, sino que también perdieron peso. Y reportaron una mejora en su sensibilidad a la glucosa.

Durante el estudio, publicado en febrero de este año por el Journal of Neuroscience, los científicos estimularon un grupo de neuronas en el sistema de recompensa del cerebro de ratones. Se le conoce como núcleo accumbens y está involucrado en las conductas adictivas. 

“Basados en esta investigación, la estimulación cerebral profunda puede proporcionar un alivio terapéutico al acto de comer compulsivamente, una conducta comúnmente vista en personas obesas, quienes con frecuencia no responden a otros métodos”, dijo en un comunicado Tracy L. Bale, autora de la investigación.

Actualmente, la estimulación cerebral profunda se utiliza para reducir los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson. También se encuentra bajo investigación como terapia para la depresión mayor y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).