La activista cultural y artista Lorena Wolffer se encargó de curar la exposición Esta ciudad será de+con+para nosotras o no será.

El 16 agosto de 2019 la Ciudad de México quedó con el registro de una marea verde y morada de miles de mujeres que protestaron bajo la denuncia #NoMeCuidanMeViolan. Gritos y consignas se manifestaron contra la violencia sexual atribuida a policías de la capital.

Durante esa marcha se intervino con graffiti la Columna de la Independencia, que se convirtió en una especie de símbolo para que miles de mujeres se unieran y así exigieran una vida en libertad y libre de violencia. Aquel mes además, también quedó en la memoria de todas por hacer del uso de la brillantina rosa como el nuevo símbolo de la lucha feminista.

Estos hechos se unen con la Marcha del 8 de marzo de 2020, en la que las mujeres estuvieron en las calles por última vez, previo a la declaración de cuarentena, para poner en la conversación nacional un “Basta ya, nos están matando”, pero, tras declararse la emergencia sanitaria, las prioridades para el Estado fueron otras.

“Para mí organizar la exposición Esta ciudad será de+con+para nosotras o no será es continuar esa conversación, seguir poniendo el dedo en el reglón, porque además, sabemos que las violencias contra nosotras no sólo no cesaron durante la pandemia, sino que se han incrementado, la violencia contra niñas, mujeres y jóvenes se reproduce”, declara la activista cultural y artista Lorena Wolffer, quien se encargó de curar esta muestra que se puede ver en la página del Museo de las Mujeres Artistas Mexicanas.


Saber el horror que vivimos todos los días es paralizante y brutal, así que hacer arte y activismo es lo que me da fuerzas para continuar

Lorena Wolffer

Artista

La exposición consta de dos capítulos: el primero es una línea de tiempo con las manifestaciones feministas más emblemáticas del 2016 al 2020, las cuales fueron registradas por la fotógrafa Cerrucha y, el segundo, está compuesto por una serie fotográfica integrada por las artistas Nirvana Paz, Yolanda Andrade, Sonia Madrigal y por el colectivo Restauradoras con Glitter, sobre las intervenciones hechas a La Victoria Alada (Ángel de la Independencia) a raíz de la marcha del 16 de agosto de 2019.

La realidad de las mujeres ha empeorado frente a la cara de una política de Estado que no reconoce que la violencia es un problema que debe atenderse con urgencia; para Wolffer, presentar esta exhibición es continuar con la lucha por las vidas de todas, de no parar hasta que las cosas cambien de una manera radical y significativa.

“La pandemia nos ha afectado de formas que no son comparables a como lo han vivido los hombres, el regreso a la casa durante el confinamiento implicó regresar a un espacio inseguro, para muchas fue regresar al lugar de la violencia, con la pandemia todas las actividades se quedaron en el aire, porque las instituciones e instancias del gobierno y privadas ya no están operando, pues quienes las hacemos funcionar somos las mujeres”, indica la activista.

De acuerdo con Lorena, antes de la pandemia se empezaba a extender el debate sobre los feminicidios, ahora considera que gran parte de los diálogos se han quedado entre las mujeres, como si no tuvieran un efecto en la sociedad y terminarán en conversaciones de y para las mujeres.

“La pandemia llegó y de nuevo una política de Estado que ha ninguneado de una forma bastante sistemática todas las violencias, primero de no reconocerlas y después francamente ignorarlas. Las violencias se extienden a lo ancho y amplio de la sociedad, están en todas partes. Ahora hablamos de un candidato a gobernador que tiene acusaciones de violación y podríamos extender ese reproche a muchos hombres en las esferas de poder. Y la pregunta es eso, ¿qué va a pasar para que realmente las violencias contra las mujeres dejen de ser un asunto normalizado y naturalizado por el Estado? Hasta que esto no cambie no podemos hablar de otra cosa”, reflexiona Lorena.

Preservar unas piedras antes que la vida

Lo realizado por las integrantes de Restauradoras con Glitter significó para la artista Lorena Wolffer un momento en que las feministas lucharon con más enjundia y fuerza por el movimiento. Lo plasmado en las piedras, junto al hashtag de aquél momento #FuimosTodas, da una visión más amplia de lo que trataron de producir pues, más allá de todas las que se manifestaron o no ese día, es el registro de un acto que recoge el sentimiento de todas las mujeres.

“Al final, las miradas de Yolanda o Cerrucha son una postura política en común, sí diferente, pero que se complementan al momento de mirar este monumento icónico que se ha transformado en un hito en las luchas feministas en la ciudad y en el país, no importa quiénes hicieron una pinta, importa lo que estamos diciendo de una manera coral entre todas como respuesta a un sistema que establece que las vidas de las mujeres son impensables”, recalca.

Lorena Wolffer considera que existe una paradoja, pues sí ha habido algunos cambios, pero no se reflejan en la disminución categórica de los asesinatos; se han desarrollado avances legislativos en México, el problema es que no se implementan y, sobre todo, las mujeres no tienen un acceso a la justicia.

A 30 años de lo ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde ha quedado registrada una de las historias feminicidas más devastadoras del país, no se puede seguir pidiendo que se luche por las vidas de las mujeres de una forma callada, sonriendo y como si se tratara de un favor. Han sido ya muchas mujeres asesinadas en el camino, hijas, madres y hermanas y, a la fecha no se ha logrado un castigo ejemplar, ante esta situación Wolffer considera que la lucha ya no puede ser pacífica.

“¿Cómo le puedes pedir a una madre que perdió a su hija, que ha recorrido cualquier cantidad de oficinas gubernamentales en busca de la verdad y la justicia por años, que lo siga haciendo ordenadamente? Estamos luchando por nuestras vidas y cuando se dice así adquiere la dimensión que tiene, en este país salir a la calle, adentro de la casa, trabajar, en cualquiera actividad realizada por una niña, una joven, una mujer, nos pone en riesgo de muerte, esa es la realidad. No entiendo qué se espera para que podamos exigir por nuestra seguridad y nuestra vida” recalca.


Todo arte es político, porque es un reflejo de dónde estamos paradas frente a la sociedad de la que formamos parte

Lorena Wolffer

Artista

A lo largo de su historia ha reconocido y mirado las violencias en ella y en su propia historia, todas las mujeres que la han rodeado, que han vivido alguna especie de violencia en un momento de su vida. Los feminismos han ganado terreno y es algo que le resulta útil recordarlo.

“Mi motor al final del día es poder decir que mi país es un lugar donde mi hija pueda vivir de forma segura y, seguiremos porque no tenemos alternativa, es eso o aceptar que nos puedan matar o violar en cualquier momento por el simple hecho de ser mujeres”, concluye.

Ser feminista para Lorena Wolffer

Para la artista Lorena Wolffer, ser feminista por definición es algo que te transforma y te atraviesa, pone en jaque dentro de ti misma los sistemas de poder que operan en la sociedad y, por lo tanto, que te repercuten.

“A mí me ha transformado por completo, las ideas con las que crecí no tienen nada que ver con lo que creo ahora, desde cuestionar el binario de género, hasta establecer relaciones horizontales en una sociedad que está estratificada de forma vertical”, declara Wolffer.

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