Entre los denominados jugadores de la vieja escuela existe una sensación de que los videojuegos de antes eran mucho más complicados a los de ahora. ¿Esto es cierto o sólo se trata de una percepción natural de la edad que hace que la gente diga ‘en mis tiempos las cosas eran mejores’?

Es claro que existen grandes diferencias con los juegos de ahora y los de las décadas de los 80 y 90, por ejemplo, hoy en día los gamers cuentan con vidas infinitas, puntos de control donde guardan sus avances e incluso pueden elegir la dificultad en la que quieren jugar.

Todos estos elementos no existían en los juegos de las décadas antes, pues los jugadores veían como el juego se terminaba cuando las vidas de su personaje se agotaban, no había puntos de control, una vez que el ‘yo’ virtual moría había que comenzar todo de nuevo.

Juegos como ‘Contra’ o ‘Double Dragon’ son citados de manera constante como los ejemplos más representativos de esta clase de juegos que provocaron el dolor de cabeza de uno hace varios años atrás; el avance de horas y horas invertidas simplemente se perdía en un instante.

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En el Super Mario Bross clásico, si el plomero caía por el precipicio, caía y punto, habría que comenzar desde el inicio del nivel, pero en Mario Run, la versión para dispositivos móviles, si el personaje cae es salvado por un burbuja que lo regresa a la superficie.

Y es que la maravilla de los videojuegos recae la recompensa que obtienen los jugadores tras largas horas de trabajo arduo, como los explica la investigadora y diseñadora de videojuegos, Jane McGonigal, el juego no es lo opuesto al trabajo, sino todo lo contario.

“No es habitual pensar en los juegos en términos de trabajo arduo o esfuerzo. Después de todo, un juego se juega, y hay una tendencia general a pensar en la actividad lúdica como el opuesto perfecto al trabajo. Sin embargo, nada podría estar más alejado de la realidad”, señala McGonigal en el libro ‘¿Por qué los videojuegos pueden mejorar tu vida y cambiar al mundo?’.

En la época de las cavernas de los videojuegos no existían los tutoriales, hoy al comenzar un juego es casi una ley que los programadores se hayan tomado la molestia de explicar al jugador paso a paso para qué sirve cada botón y cómo se hacen mejores movimientos.

Sin embargo, también existen otra clase de tutoriales, es decir, aquellos vídeos que los jugadores más experimentados suben a la red para explicar paso a paso cómo se pasa determinada parte del juego o de qué manera se debe atacar a un jefe de nivel para derrotarlo.

Antes los jugadores debían esperar semanas a que saliera su revista de videojuegos favorita para conocer un par de trucos de determinado juego, eso era lo más cercano que tenían a un tutorial… y si el videojuego había salido años atrás, era una odisea buscar la revista correspondiente.

Otro factor que complicaba más los videojuegos de antaño, al menos para los jugadores que no hablaban inglés, era el tema del idioma, hoy en día los juegos están doblados o subtitulados, pero antes había que intentar traducir, a menos claro que el juego estuviera en japonés.

Claro, que los juegos de antes eran mucho más cortos, si el jugador era habilidoso en algunas horas podía terminar el juego, pero ahora hay videojuegos que necesitan largas jornadas para ser terminados, hoy sería una locura regresar al inicio a un jugador que ha invertido una semana para avanzar en un juego.

Es cierto que las características de antes hacían más complicados los videojuegos, pero hoy en día ya no se trata de terminar un juego por terminarlo, de hecho, el modo historia pasa a veces a un segundo plano y lo que importa realmente son las campañas online.

Los jugadores de ahora deben hacer equipo para vencer y avanzar, algo que pasaba en muy pocos videojuegos del pasado. Además, ahora hay juegos que no se juegan para ganar, por ejemplo los juegos para smartphones, en los cuales no se gana… sólo se juega.

Hoy en día, hay una tendencia a que los jugadores construyan en lugar de destruir y aniquilar todo a su paso, por ejemplo, ‘Minecraft’ y ‘Super Mario Maker’, en este último, las personas construyen niveles y escenarios de distintas dificultades que ellos deben superar.

Los juegos de antes tenían más complicaciones, lo que los hacia mucho más difíciles, sin embargo, las características de los nuevos juegos hacen que el mercado se hay diversificado, lo que ha hecho que la dificultad quede en un segundo plano.