Jakob Krese y Danilo do Carmo, alemán y brasileño, respectivamente, tienen una fascinación por las historias de migración, pero enfocadas desde el lado femenino, que casi nunca se retratan en documentales o películas de ficción, por eso, cuando la mayor caravana migrante que partió desde Honduras, en 2019, decidieron unirse a este éxodo para ver qué historia encontraban en este desplazamiento forzado.

No fue hasta que revisaron sus materiales en edición que vieron que una imagen se repetía con cierta constancia: Lilian Hernández cargando a sus cuatro hijos. Una vez que continuaron el viaje con los indocumentados, le propusieron que fuera la protagonista de su historia.

Lo que queda en el camino, es el documental resultante del seguimiento a Hernández, quien tiene esperanza en llegar hasta Arizona; sin embargo, la caravana, una vez que llega a Tijuana, se topa de frente con la realidad que nadie les dijo al salir de su país: que las puertas de la Unión Americana están cerradas para los “sin papeles”.

Además, la mujer, durante la travesía, tuvo a su quinto hijo, producto de un matrimonio donde sufría violencia física, por eso decidió huir del país centroamericano; actualmente, ella y sus hijos siguen varados en la ciudad fronteriza, con una ilusión cada vez más deslavada de cruzar hacia el otro lado.

El codirector Krese admite, en entrevista con Reporte Índigo, que retratar cómo el sueño americano rebota de frente con la franja fronteriza es una tarea de los cineastas que se dedican a este género de cine, para que más personas entiendan que, de migrar y venir a México, no tendrán el camino fácil para llegar a Estados Unidos.

“Hay muchas de esas historias que vienen engañados, que piensan en el sueño americano y que no lo encuentran (…) La mayoría, sus situaciones son tan difíciles que no les queda de otra que huir para hacer este camino, o sea, no lo haces por broma”, comenta Krese.

Parte de la labor de investigación que hicieron los dos para su película fue viajar a Estados Unidos, a Washington y Houston, y entrevistarse con migrantes ya establecidos en aquella nación que comanda Joe Biden; sin embargo, aunque esto no aparece en el corte final del documental, sí obtuvieron testimoniales de cómo del otro lado de la frontera también se sufre.

“Cuando llegamos el primer día, Ingrid, una de las personas, empezó a llorar porque dijo que era súper difícil aquí, y lo que pasa es que no pueden volver a Honduras y no pueden vivir ahí (…) A la mayoría les gustaría volver, pero hacen esto para mandar dinero y sobrevivir”, agrega el director alemán.

Lo que queda en el camino tuvo su paso por el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, el DocsMX y está llegando también a Dok Leipzig en Alemania. Los realizadores planean hacer una ruta de exhibición por donde pasan los migrantes y crear conciencia social de lo que les depara al llegar al límite entre México y Estados Unidos.


Los directores buscan que Lo que queda en el camino pueda exhibirse en una ruta por donde pasan los migrantes para crear conciencia social de lo que les depara al llegar a la frontera entre México Y EU

Lo que queda en el camino, otra película de migrantes, ¿por qué?

Documentales y largometrajes de ficción acerca de indocumentados ya se han visto por montones, sobre todo los que hacen este éxodo por México para llegar a Estados Unidos. Desde la perspectiva de Danilo Do Carmo, su producción apela a que se conozca la migración desde los ojos de los niños de Hernández y también desde la mirada de la mujer que carga con ellos.

“Queríamos entender quién iba en la cabeza de esta gente, cuáles son sus experiencias, sus sensaciones y profundizar (…) Nos dimos cuenta del potencial y la importancia de ver a una persona, en este caso Lilian y su familia, muy especial”, comparte el brasileño.

Jakob Krese defiende el proyecto con la motivación inicial de producir el documental, pensar que estos desplazamientos masivos están ahí para hacerle ver a los gobiernos que su ciudadanía está inconforme con ellos, y a falta de oportunidades reales, tienen que irse de su nación, sin nada a cuestas, más que su propia vida.


“Para mí, son un acto colectivo de resistencia increíble, donde paso a paso, miles de personas juntas exigen el derecho al libre tránsito. Aunque la gente de la caravana no lo vea, para mí es la marcha de protesta más larga que he visto en mi vida, entonces, hay que partir de ahí”

Jakob Krese

Director

También algo que resalta el codirector brasileño era que a cuadro se mostrara con dignidad a los personajes, no retratarlos desde una mirada sentimentalista o martirizados, sino con una perspectiva humanitaria y desde los sucesos reales que viven, por ejemplo, que Lilian estaba embarazada en ese desplazamiento y cuál era su sentir respecto a esto.

“Había que darle tiempo para conocer a la protagonista, entender lo que quieren compartir de su historia y cómo quieren hacerlo, es muy importante para que esa persona cree su personaje. Hay mucho de la historia de Lilian que se queda fuera de la película por diferentes razones, y algunas porque no quiso ella compartir, lo que es una decisión que hay que respetar”, agrega Do Carmo.

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