El sector empresarial elaboró 68 ideas para reactivar la economía del país; sin embargo, no contempló al sector de la cultura.

La propagación del nuevo coronavirus, Covid-19, provocó en el mundo, además de una crisis sanitaria, una económica de grandes proporciones que, sin duda, golpeará fuertemente a México.

Mientras más rápido se logre contener el contagio, se reactive la economía y se permita regresar a la cotidianeidad social, menores serán los costos de la coyuntura sanitaria.


Las actividades vinculadas con este sector generaron empleos equivalentes a un millón 395 mil 669 puestos de trabajo en 2018

Por lo pronto, el panorama está compuesto por desempleo, suspensión de centros de trabajo, interrupción de la producción, caída en los ingresos, quiebras de empresas, colapso de las ventas, pérdidas de ingresos por turismo y remesas, salidas de capital y freno en las decisiones de inversión.

Por lo que es importante el diseño y la implementación de políticas públicas responsables y eficaces que consideren a todos los sectores de la sociedad para atender esta situación.

El Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) convocaron a una Conferencia Nacional para la Recuperación Económica. Para ello, organizaron 11 mesas, en videoconferencias, del 27 al 29 de abril, en donde participaron 263 panelistas de casi todos los sectores de la sociedad.

El resultado fue el documento Recomendaciones para el Acuerdo Nacional, el cual contiene 68 ideas, divididas en tres diferentes acciones, para que el país pueda enfrentar el golpe económico que se avecina.

Sin embargo, en ninguna parte de este plan se toman en cuenta las industrias creativas ni culturales que son, sin duda, parte importante para poder levantar a México e impulsarlo.

De acuerdo con los datos más actualizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2018, el sector cultural registró un Producto Interno Bruto (PIB) de 702 mil 132 millones de pesos; lo que representó el 3.2 por ciento del total del país.

El PIB de este sector se agrupó esencialmente en los servicios de medios audiovisuales, la fabricación de bienes culturales como artesanías y la producción cultural de los hogares.

En el mismo año, las actividades vinculadas con este sector generaron empleos equivalentes a un millón 395 mil 669 puestos de trabajo, que representaron el 3.2 por ciento de la ocupación del país.

Durante la última década (2008 a 2018) su contribución promedio en la economía del país fue de 3.5 por ciento. En 2009 se presentó su mayor participación con 4 por ciento, en tanto que en los últimos dos años del periodo lo hizo con 3.2.


Ya sabemos que en este momento no se cuenta con el gobierno, hay un estancamiento presupuestal, además de la precariedad en la que está el sector, porque hay artistas y creadores a los que no les han pagado lo que les deben, pero saber que tampoco cuentas con la parte que genera el empleo en el país, es decepcionante y preocupante

Carlos Lara

Doctor en Derecho Cultural

La propuesta 69 para incluir a la cultura en el rescate

Carlos Lara y José Manuel Hermosillo, miembros de la organización Artículo 27, elaboraron la Propuesta No. 69 del Acuerdo Nacional para la Recuperación Económica, la cual toma en cuenta al sector de la cultura.

“Con el propósito de lograr lo antes posible la estabilidad económica, proponemos considerar la actividad cultural como un sector estratégico, lo cual significa trabajar de la mano con el sector cultural, fortaleciendo las empresas culturales mediante una Política Fiscal y una Política Digital, que aseguren no sólo el reconocimiento de los derechos fundamentales de estas actividades, sino una vinculación real con otros sectores de la economía, tales como el turismo, el diseño, la gastronomía, la cinematografía, el mercado del arte, el arte popular y las artes escénicas”, se puede leer en la propuesta que piden se incluya en el apartado C del rubro Estabilidad Económica.

Lara opina que esta propuesta es una oportunidad para que el sector empresarial considere, no sólo en este documento, no sólo de forma coyuntural, sino de forma estructural, al sector cultural del país para que integre un comité al respecto.

Los activistas comentan que su propuesta “no está escrita en mármol”, por lo que no intentan hablar por todo el sector cultural, sino invitarlos a que participen y que se abra la puerta para que este rubro sea tomado en serio por los empresarios.

“Considero que es el momento para que Coparmex lo haga, porque un documento que lleva ese nombre (Acuerdo Nacional) y que tiene ese propósito (la recuperación económica del país), no puede dejar fuera al ámbito cultural que reporta una parte importante del PIB a nivel nacional”, comenta Lara.

Para este cambio estructural, dice Lara, también es importante que los creadores y los artistas pasen de ser gestores culturales a agentes culturales, que pongan la mirada en el mercado, en los empresarios, que es donde se genera el empleo, y dejen de esperar todo de las dependencias de gobierno.

‘Busquen a los empresarios’

La secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, propuso a la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, comenzar una reflexión global que tenga como base la solidaridad entre los países y la protección de los derechos culturales y de los trabajadores del sector, a fin de conformar una red económica y de intercambios artísticos y culturales.

“Considero que lo de la Unesco está muy bien, pero creo que debemos empezar en casa, porque aquí es donde se va a generar el empleo de ciertas características, es aquí donde tenemos que poner la mirada. Lo de la Unesco es importante, pero me parece que es a mediano plazo, porque lo que puede hacer son recomendaciones como organismo de carácter indicativo no vinculante, pongamos los pies en México y busquemos a los empresarios del país”, opina el activista cultural.

No a la economía moral

Durante una de sus conferencias por la mañana, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que en vez de crecimiento se debe hablar de “desarrollo” y en vez del PIB, de bienestar. “En vez de material, pensar en lo espiritual”, comentó.

“Me preocupa esta omisión, estamos emparedados entre un gobierno insensible, promotor de una economía moral contraria a una creativa, y por el otro lado tenemos al sector empresarial que debe dejar de ver a la cultura como ese elemento decorativo ligeramente estorboso y verla como un sector productivo”, señala Lara.

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