Krysia González, la pintora que retrató las calles de la CDMX en los años pandémicos

La artista plástica de 30 años de edad fue testigo de cómo las calles del primer cuadro de la ciudad se vaciaron durante el cerco sanitario. Esto decidió plasmarlo en sus lienzos, para ahora exponer en la Casa Milán su trabajo, que consta de más de 10 obras, varias de ellas en amplio formato

A principios de 2020, Krysia González fue testigo en primera fila de cómo la Ciudad de México (CDMX) se paralizaba poco a poco

A principios de 2020, Krysia González fue testigo en primera fila de cómo la Ciudad de México (CDMX) se paralizaba poco a poco

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Cuando llegó el confinamiento, a principios de 2020, Krysia González fue testigo en primera fila de cómo la Ciudad de México (CDMX) se paralizaba poco a poco, porque ella habitaba en el primer cuadro de la metrópoli; pasó de ver la afluencia de transeúntes, entre las calles de Madero y 5 de Mayo, a presenciar su vacío total a plena luz del día.

González, quien lleva más de una década dedicándose a las artes plásticas, tomó un cuaderno y un dispositivo fotográfico para recorrer las calles en caminatas diurnas y registrar lo que pasaba en la ciudad. Este “respiro” era alentador para seguir creando cuadros de gran formato, que ahora inmortalizan los tiempos pandémicos.

“Todos los paisajes los registré fotográficamente. Era como una terapia también, salir un poquito del encierro, enfocándolo en el arte y en la pintura. Disfruté mucho estar pintando mi entorno”
Krysia GonzálezArtista plástica

El resultado ha sido la exposición titulada Tiempos del ruido y silencio, la cual se encuentra en Casa Milán y estará hasta el 30 de julio próximo. González comenta que su creatividad ha estado a flor de piel y que, incluso, hay piezas que todavía no están terminadas y formarán parte de esta serie.

“Estoy presentando lo que está disponible, pero la serie comprende, aproximadamente, 10 piezas más, y realmente siento que me he vaciado ahí. Esto se llamaba De los paisajes del 2020, pero ya no se llama así, porque estamos en el 2022, y es bien interesante porque ya no tenemos esos paisajes tan silenciosos, pero hay nuevos símbolos”, expresa González.

Los símbolos que ella menciona tienen que ver con la nueva cotidianidad a raíz de la pandemia, por ejemplo, pese a que se basó en la realidad, la altera en la pintura y agrega calles inexistentes, o la iconografía del estornudo de etiqueta, donde debería estar un paso peatonal; además, plasmó en el lienzo una CDMX constantemente con lluvias.

“No ha sido un paisaje estático, han sido distintas las formaciones y me interesa el concepto del artista como objetivo, en el que cuento cómo me tocó visualizarlo a mí, es una interpretación poética que no tiene la intención de ser una representación fiel a la realidad, porque tampoco es real que llueve a cántaros en todo momento”, agrega la artista plástica.

Como parte de la exposición Tiempos del ruido y silencio también se exhiben dos proyectos, el primero titulado Postales, el cual comprende de los dibujos realizados por González de los lugares que recorrió de la CDMX durante la crisis sanitaria y Tierra prometida, obra plástica que la artista realizó inspirándose en el mar, la borrasca y los naufragios que ocurren en océano abierto. En total la muestra de esta obra es de 45 piezas.

Inspiración desbordada para Krysia González

A diferencia de otros artistas plásticos, escritores, músicos o creadores, Krysia González expresa que para ella el tomar las pinturas y comenzar a trazar un lienzo en blanco para nada es una tarea ardua o que requiera buscar la inspiración, ya que tiene, incluso, ideas pendientes que todavía no logra ni siquiera bocetar, porque dice que las manos y el tiempo no son suficientes.

“Siento que la inspiración se desborda, que estoy en constante relación con ella y que no la puedo parar, y que si de pronto la detengo, aunque esté inspirada y no lo vacío en una pieza, me desequilibro, para mí es algo muy natural y cotidiano”, dice, entre risas nerviosas la artista.

Por ejemplo, para hacer un cuadro de gran formato, Krysia  no tiene un tiempo determinado, pero expresa que hay piezas que pueden terminarse en solo un par de días y otras que le toman alrededor de tres meses, lo que aun así es un proceso rápido para alguien que se dedica a la plástica.

“Por eso trabajo a la par de varias piezas, siempre intento tener una pieza principal de gran formato, una mediana y también me encanta hacer piezas pequeñas. Juego con los formatos, porque de pronto estoy aprendiendo algo para una de las pequeñas y eso me ayuda a entender algo que no tenía claro para la de gran formato y viceversa”, abunda la pintora.

Tiempos del ruido y silencio se exhibirá en Casa Milán hasta el 30 de julio de 2022

Generación de la desilusión

Krysia González practicó danza profesional antes de dedicarse a la plástica, lo que siente que le ayudó a que sus ideas fluyan con rapidez e, incluso, a contrarreloj cuando tiene murales por encargo en la CDMX; sin embargo, en sus trabajos más personales, que son tanto del paisaje de las ciudades, así como del astillero de Ensenada, Baja California, la soledad se ve plasmada, esto lo atribuye a que también es un reflejo personal.

“Los paisajes no solo hablan del lugar, de algún modo, son autorretratos, y a mí tampoco me encanta el dejar entrever ese tipo de emociones, qué más quisiera yo de pronto, como me dice mi abuelita, pintar todo ese mundo hermoso, pero la culpa no la tengo yo, la tenemos todos”, describe.

Pese a que no hay una depresión de su parte o no se siente triste por pintar lo que refleja de la realidad, atribuye su sentir en la pintura, debido a que pertenece, al igual que muchas personas de la sociedad, a una generación de desilusión, por los embates constantes que derriban sueños que se prometían desde la infancia.

“Creo que soy de una generación de la desilusión, nos pintaron un mundo donde todos íbamos a tener satisfacciones de vida u oportunidades de trabajo, de vivir bien y tener confort y de pronto eso es inalcanzable, nos está tocando enfrentar una realidad de desamor, y no podemos vivir en esa mentira. Yo no estoy triste, pero veo el mundo con esos ojos, ojalá que un día los cuadros ya no me salgan así”, reflexiona González.

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