ALERTA DE SPOILERS

Una vez concluida la trama del Rey de la Noche, Game of Thrones nos recordó en el cuarto episodio de la octava temporada que el peor enemigo de la humanidad es la humanidad misma.

Finalmente vimos una muerte cruel y realista, como aquellas que convirtieron a la serie en un fenómeno. Nos referimos a la ejecución de Missandei de Naath; traductora, consejera y, lo más importante, amiga de Daenerys Targaryen.

Por cuestión de tiempo en pantalla y lo acelerado que va la temporada final, la captura y ejecución de Missandei ocurrió en muy pocos minutos, pero la crudeza del acto hizo que durara una eternidad.

Cersei mostró una vez más que está dispuesta a todo, absolutamente todo, por conservar el Trono de Hierro. Missandei fue decapitada, no sin antes decir sus últimas palabras: “dracarys”.

Una expresión que representa la lealtad de la nacida en la Isla de Naath a Daenerys, quien la liberó hace alguno años de los esclavistas; pero que al mismo tiempo se puede interpretar como “quémalos a todos”.


La muerte de Missandei fue especialmente dolorosa por la naturaleza de su personaje: noble, amable, esperanzada y con fe en un futuro mejor. Era una de los pocos personajes que no poseía grado alguno de maldad.

La cuarta entrega de la octava temporada fue especialmente doloroso para Daenerys, pues no sólo perdió a su mejor amiga, sino también a su dragón Rhaegal a manos de Euron Greyjoy y lo escorpiones de Qyburn.

Los guionistas sentaron las bases para que Danerys pierda cualquier rastro de paciencia y misericordia ante la gente de King’s Landing. ¿Será que en el penúltimo episodio veremos a la madre de los dragones fuera de control?

Por otro lado, los guionistas se encargaron de hacernos notar que una potencial traición se estaría gestando entre Tyrion Lannister y Varys; quien más que servir a la reina, obedece a las necesidades del pueblo.

Game of Thrones sentó las bases para tener un final lleno de crueldad y conspiraciones políticas, tal y como en las primeras temporadas.

El punto negativo es que la megaproducción de HBO sólo tiene dos capítulos para cerrar todas las tramas de gran manera y concluir de manera convincente la serie de televisión más grande de la época moderna.

¡Dracarys!