Gustavo Santaolalla, productor de la serie de Netflix ‘Rompan todo‘, confía en el que el rock volverá a sonar con fuerza y que reemergerá de América Latina, donde él comenzó hace cinco décadas y donde sigue produciendo a músicos de toda la región.

“Yo digo que en este momento el rock en el mundo está también en cuarentena… y yo creo que la vacuna viene de Latinoamérica y de la mujer, eso es lo que yo siento”, dice el laureado músico argentino.

Santaolalla es productor ejecutivo de Rompan todo, el nuevo documental de Netflix sobre la historia del rock en español contada a través de muchos de sus protagonistas (incluido él mismo como parte del grupo Arco Iris), en yuxtaposición con la realidad sociopolítica de la época.

Y siente que no podría llegar en mejor momento. Durante la pandemia, Santaolalla cita esperanzado, se han incrementado considerablemente las ventas de guitarras eléctricas — “que no se usan para tocar techno”, dice.

Pero “Rompan todo” no es lo único que lo tiene emocionado. Además del estreno de la serie de Amazon Prime Video “El Cid”, que también musicalizó, y de los honores que recibió por su partitura para el galardonado videojuego del año “The Last of Us Part II”, el ganador de dos Oscar, 18 Latin Grammy y dos Grammy celebra la primera nominación al Grammy de su banda Bajofondo por “Aura”, un álbum que combina tango, candombe, murga y milonga con rock, música electrónica, hip hop y jazz.

En una entrevista vía Zoom con The Associated Press realizada el día antes del estreno de “Rompan todo”, Santaolalla conversó desde su casa en Los Ángeles sobre estos proyectos.

AP: Felicidades por tu nueva nominación al Grammy con Bajofondo. ¿Podríamos decir que, con tantos reconocimientos, lo raro sería que no figuraras?

SANTAOLALLA: No, no, no. No es así. Para mí sigue siendo siempre un motivo de alegría saber que el trabajo que hace uno o el trabajo en el que uno está involucrado de alguna manera tiene algún impacto o se conecta con la gente. Eso es lo más gratificante de todo; por eso siempre lo vivo con la misma alegría… Bajofondo siempre es un desafío artístico y comercial. Para nosotros es una sorpresa estar nominados, aunque te parezca mentira. Es una agradable y hermosa sorpresa y atesoramos esa nominación como una victoria, realmente.

AP: También acabas de ser reconocido por la música del videojuego del año, “The Last of Us Part II”, que junto con su edición original se mantiene como tu único trabajo para esta industria.

SANTAOLALLA: Esperé mucho tiempo en mi carrera para hacer videojuegos. Por más que yo no soy un gamer — aunque sí tengo un hijo que lo fue ávidamente cuando era más chico — siempre me pareció que la cosa de la interconectividad, esa interconexión entre el jugador y el juego, era algo que si alguna persona llegaba a conectar con algo emotivo iba a ser, no pun intended (sin doble sentido), un game changer (punto de inflexión). Cuando conocí a Neil Druckmann, que es el creador y director del juego, dije “ahora sí, esto es”. Me hizo acordar un poco a Alejandro (González Iñárritu)… Su historia me fascinó, la forma en que abordó el juego. Con el primero mucha gente llora en determinados momentos, es muy emotivo, MUY emotivo. Tiene las cosas de los videogames: las batallas, las peleas, todo eso. Pero él le agregó esta carga de emotividad y una gran historia.

AP: Entiendo que esto te ha conectado con un público que ni siquiera tiene la madurez y la edad requerida para ver las películas que has musicalizado y que quizás no tiene idea de tu amplia trayectoria en la música.

SANTAOLALLA: Me ha conectado con una audiencia increíble, toda nueva, porque son todos chicos de 12, 13, 14 años que son apasionados de la música. La música juega un rol muy importante en este juego, entonces los chicos se conectan de una manera muy intensa y muy profunda y eso me ha dado una satisfacción increíble.

AP: De vuelta a Latinoamérica, ¿qué te llevó a producir “Rompan todo”?

SANTAOLALLA: Es uno de los sueños que tenía. Digamos un poco parte de mi carrera fue tener esta especie de visión bolivariana de una música alternativa que involucraba a todo el continente, y lo he reflejado con mi trabajo en el sello discográfico Surco y con las producciones de bandas de todo el continente, desde Los Prisioneros de Chile hasta Divididos, o León Gieco o Bersuit de Argentina, o La Vela Puerca de Uruguay, o Juanes de Colombia, Maldita Vecindad, Molotov, Julieta Venegas, La Maldita Vecindad de México.

En fin, todo eso digamos responde a una visión que yo tenía siempre continental, porque siempre sentí que nuestro rock tenía algo muy potente y que tenían muchas veces hasta un contenido más fuerte que el que podías encontrar en el rock anglo, sobre todo después de los 60 que el rock ‘n’ roll deja de ser un ritmo de moda y se convierte en el rock, y esa música llega a nuestros países de Latinoamérica. Al principio cantábamos en inglés, pero después nos dimos cuenta que teníamos que cantar en nuestro idioma y al poco tiempo nos dimos cuenta que teníamos que TOCAR en nuestro idioma. Esa música fue tomada por toda la región y realmente convertida en una música nuestra.

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