El cáncer de ovario es causado por la reproducción incontrolada de células que generan tumores malignos. Se trata de una enfermedad que afecta a las mexicanas de 15 a 59 años de edad; se diagnostican 12 mujeres al día y siete de ellas mueren por la enfermedad.

Sin embargo, Eva María Gómez, jefa del Departamento de Oncología Médica del Centro Oncológico Estatal ISSEMYM, indica a Reporte Índigo que se puede disminuir su letalidad si se diagnostica y atiende de manera oportuna.

“El cáncer de ovario es un cáncer ignorado por muchas instituciones y por las mismas mujeres. No sabemos que si tenemos ovario, podemos desarrollar cáncer, pero no se le ha hecho la difusión como nosotros quisiéramos, como se le hace al cáncer de mama o de cérvix”, explica la oncóloga.

Afortunadamente, explica Eva Gómez, las fundaciones y la industria farmacéutica, a diferencia de lo que se esperaría, han dado todo el apoyo para la difusión, el tratamiento y para las pruebas diagnósticas.

Lo que falta es que precisamente las pacientes tengan conocimiento de la enfermedad y que busquen atención médica especializada durante las primeras señales del padecimiento.

“Si no busca la atención e ignora sus síntomas, entonces nos llegan en etapas muy avanzadas. Aquí no hay que me palpo un tumor o una bolita, porque cuando me palpo el tumor es porque ya tiene un tamaño de más de 10 centímetros”, abunda.

Los síntomas del cáncer de ovario

El problema es que el cáncer de ovario tiene síntomas inespecíficos y se presentan, generalmente, en etapas avanzadas. Suelen confundirse con otros padecimientos gastrointestinales, urinarios y pélvicos, lo que dificulta el diagnóstico oportuno y reduce las posibilidades de tratamiento.

Entre ellos, los característicos de la colitis, urgencia urinaria, estreñimiento, falta de apetito, dolor de cintura y sangrado vaginal.

Se estima que el 75 por ciento de las mujeres que padecen este cáncer se diagnostican en etapas avanzadas, cuando el pronóstico es prácticamente fatal en el 95 por ciento de los casos; en promedio, precisa la oncóloga, pasan ocho meses entre los primeros síntomas y la detección.

La especialista reitera que si una mujer padece de infección de vías urinarias o tiene síntomas de colitis por más de 15 días acuda con un especialista para que pueda ser diagnosticada.

De acuerdo con la especialista, en México hay un promedio de cáncer de ovario hasta 10 años menos que en el mundo. Por lo que ya hay pacientes entre los 20 y 30 años de edad

“En un estudio que hice, el 100 por ciento de las mujeres había tenido dolor abdominal, no es cierto que el cáncer no duela, sí duele, pero no le hacemos caso, lo confunden con colitis y lo empiezan a medicar, lo van dejando hasta que ya es imposible tratar.

“A veces tienen falta de aire porque ya invade el pulmón, pero si llegamos a este punto, ¿cuál es el sentido de toda esta campaña? Lo ideal es que cuando empiezo a sentir piquetitos, me empiezo a estreñir, o si ya era estreñida y cambio mi patrón, o hay un sangrado anormal entre mis menstruaciones debo buscar atención”, aclara.

Por ello, invitan a las mexicanas en el marco del mes de la concientización del cáncer de ovario, que se celebra en septiembre, a que acudan a los centros médicos y se hagan las pruebas pertinentes.

En este caso la oncóloga comenta que este tipo de cáncer no puede detectarse con el papanicolaou, el cual es el tamizaje para cáncer cervicouterino, sino que se requiere un ultrasonido pélvico que ayude a encontrar cualquier anomalía.

“La medicina oncológica que se hace en México es del mismo nivel que vas a ver  en Alemania, Estados Unidos, Suecia, los médicos oncólogos tenemos acceso a congresos e información que nos permiten dar la misma calidad de atención. Los medicamentos se están incluyendo en las instituciones públicas, ya hay más acceso a los tratamientos, tenemos las pruebas diagnósticas, tenemos todo, sólo falta que las mujeres lo sepan”, precisa.

Antes solo se trataba a la enfermedad con cirugía, después vino la quimioterapia, actualmente se cuenta con la medicina de precisión, donde se dan terapias de mantenimiento, sobre todo a las mujeres que tienen mutaciones BRCA 1 y BRCA 2.

Se trata de una afección genética hereditaria, esto significa que el riesgo de cáncer pasa de una generación a otra en una familia.

“Con los nuevos tratamientos se ha logrado prolongar la supervivencia de las pacientes, que estén libres de la enfermedad y no regrese hasta más de cinco años. El perfil de toxicidad es muy noble, no hay caída de cabello, náusea ni vómito, puede haber un poco de anemia y fatiga, pero son síntomas que se resuelven en los primeros dos meses de tratamiento, se va ajustando la dosis”, argumenta Eva.

En la actualidad, la calidad de las mujeres ha mejorado significativamente, aún en la fase que reciben quimioterapia.

“Ya hay tratamientos que se llaman pre medicación, se les da antes de la quimio y reducen síntomas. Ya no hay pretexto de tenerle miedo al tratamiento, porque no ocurre eso que veíamos en las películas. El cáncer ya es una enfermedad crónica, incluso, si tenían expectativa de vida de tres meses, ya se ha llevado a cinco o siete años; en esta última década, el tratamiento para el cáncer evolucionó de una manera sorprendente ya no hay motivo para no buscar una atención”, puntualiza.

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