El riesgo actual de padecer COVID-19, constituye una condición social sin precedentes que nos afecta a todas y todos de forma física, emocional y mental.

De acuerdo con expertos en la salud mental, eventos críticos de cualquier orden (desastres, emergencias humanitarias y crisis epidemiológicas), donde se pone en riesgo la salud y la vida de la población, el impacto en las personas es múltiple.

La amenaza a la seguridad y al funcionamiento normal del individuo y su comunidad se expresa, en más del 80% de las personas, con un incremento de síntomas que podrían afectar su salud mental como la angustia, el miedo e incluso, el pánico y el terror, señala la Organización Mundial de la Salud.

Los problemas de salud mental y la incidencia o exacerbación de trastornos mentales en forma aguda o de crisis dependerá de la magnitud de la pandemia, del grado de vulnerabilidad de la población, de la respuesta de los servicios de salud, y de las características individuales de afrontamiento y resiliencia de las personas afectadas por la emergencia; además, el temor de contagiar o ser contagiado agrava la situación.

En las crisis epidemiológicas, se incrementa el riesgo de problemas de salud mental a causa de las medidas de aislamiento, restricción de movilidad y disminución en el contacto físico directo.


Las personas que pasan tiempo en aislamiento pueden mostrar síntomas de depresión grave y síntomas relacionados con el estrés postraumático hasta 3 años después

La separación de los seres queridos, la pérdida de la libertad, la incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y el aburrimiento; pueden causar efectos psicológicos adversos, conductas de evitación, de confusión, de frustración y de enojo; incluidos los síntomas de estrés postraumático que podrían escalar hasta el suicidio; de hecho, algunos investigadores han sugerido que, a mayor duración de la cuarentena, se intensifican los temores, mismos que pueden provocar efectos negativos duraderos.

El contexto actual nos demanda una forma de enfrentar y evaluar cómo nos sentimos; como resultado, podríamos identificar qué hacer al respecto y dónde podríamos encontrar la ayuda profesional.

Lee: Salud mental en riesgo por aislamiento de Covid-19

Al respecto, Lucía Porfirio, quien es psicóloga clínica, señala que está pandemia llegó de manera inesperada, “desde diciembre comenzamos a escuchar sobre el virus en China, pero lo escuchábamos muy lejos, y de pronto comenzamos a sentir que se acerca, sin dimensionar lo que sucedería”.


No estábamos preparados y preparadas y tuvimos que adaptarnos de manera rapidísima

Lucía Porfirio

La también colaboradora externa de la organización GIRE indica que el COVID-19 cambió las prácticas de las personas que dábamos por sentadas como la respiración y la forma en la que nos relacionamos. Además de que el virus también nos hizo perder el control en muchos sentidos, pues es un virus tan pequeño que no sabemos como combatir o cómo debemos reaccionar.

Está situación genera estrés, pero como ha tardado tanto tiempo puede causar estrés crónico, “cuando nos sentimos en peligro durante tanto tiempo se convierte en un estrés agudo”, explica.

Además de que algunas personas han perdido su empleo o se han disminuido sus ingresos, este tipo de situaciones causa incertidumbre, ansiedad y desesperanza, o algunas situaciones mentales que pueden ser temporales por la pandemia.

Vivimos un estrés postraumático que aunque aún no termina, ya sentimos las consecuencias, nos dice Lucía.


El COVID-19 vino a resaltar y remarcar lo que ya traíamos; problemas familiares, ansiedad o depresión

Este proceso también viene que nos enfrentemos a nuestra propia persona, por lo que Lucía invita a cambiar la forma en la que vemos el confinamiento para disipar el estrés.

De acuerdo con la expertos UNAM, el daño emocional causa una disminución de la autoestima y perjudica el desarrollo personal; a partir del control, insultos, ofensas, amenazas, humillaciones, prohibiciones, chantajes, burlas constantes, restricción, indiferencia, deshonra, manipulación y aislamiento.

¿Dónde puedo pedir ayuda?

Gobierno de México en conjunto a la Secretaría de Salud COVID-19 puso a disposición de toda la población un cuestionario para conocer como se encuentra nuestra salud mental.

A partir de las respuestas, las autoridades sanitarias darán retroalimentación y recomendaciones para actuar ante las emociones, pensamientos y comportamientos que usted pudiera identificar y que se presentan como resultado de la contingencia de salud que enfrentamos.

En los cuestionamientos, las autoridades sanitarias preguntan: ¿si has perdido algún ser querido por la enfermedad?, ¿si has sufrido algún tipo de violencia?, ¿Qué tipos de sentimientos has sentido duran la epidemia?, etc.

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Si te sientes preocupado, triste, ansioso o enojado, no dudes en contactar cualquiera de las siguientes líneas de atención desde cualquiera de las entidades de la República Mexicana:

  • Locatel: 55 5658 1111 a cualquier hora del día, y recibirás asesoría jurídica, médica y psicológica gratuita
  • La Línea de la Vida (Lunes a domingo, 24 horas) al 800-911-2000
  • Centro de Integración Juvenil: 55-5212-1212
  • Programa de Atención Psicológica a Distancia de la Facultad de Psicología de la UNAM: 55-5025-0855
  • Centro Integral de Salud Mental ‘San Jerónimo’: 55 5377 2700 (Lunes a viernes, 08:00 a 16:00)
  • Estoy Contigo: 55 7089 3974, correo: [email protected] (Lunes a viernes,
    09:00 a 19:00)
  • Instituto Nacional de Psiquiatría: 800 9531 1705 (Lunes a domingo,24 horas)
  • Psicólogos Sin Fronteras: 55 4738 8448 (Lunes a viernes, 08:00 a 18:00)
  • Red de Sostén Emocional para Familiares en Duelo: 55 4165 7000 (Lunes a domingo, 24 horas)

Algunas acciones o cuestionamientos que podrían ayudarte a disipar pensamientos negativos, según las autoridades sanitarias son:

  • Esta situación es temporal, por ahora es importante cuidarme
  • Cuestiona tus pensamientos: ¿Este pensamiento me ayuda o me perjudica?, ¿Cómo me afecta pensar así?, ¿Qué puedo hacer para protegerme?
  • Evitaré ver, leer o escuchar noticias que me causen ansiedad