El investigador emérito del INAH habló de la presencia que Coyoacán ha tenido en su vida. Foto: Especial

Eduardo Matos Moctezuma, el arqueólogo inquieto y explorador del conocimiento ancestral

En la Feria Internacional del Libro de Coyoacán, la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y el arqueólogo Leonardo López Luján rindieron homenaje al fundador del proyecto de exploración en el Templo Mayor

Como un hombre jovial y con un gran sentido del humor, pero sobre todo como un gran explorador del conocimiento ancestral, que ha dedicado su vida a desentrañar la vida de los antiguos mexicas fue descrito el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en el homenaje que le dedicó la Feria Internacional del Libro de Coyoacán.

En un escenario montado frente al conocido Kiosco de Coyoacán, el reconocido arqueólogo, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022, compartió algunas de sus vivencias en este sitio histórico, como los paseos con su hijo en las plazas o sus frecuentes visitas a emblemáticos restaurantes de esa zona.

Coyoacán para mí tiene una presencia”, destacó el arqueólogo, quien en la apertura de la feria celebró la existencia de eventos como éste porque, dijo, es sólo a través de los libros que podemos “ampliar nuestros horizontes y profundizar en el tiempo”.

En el homenaje al investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) participaron la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y el arqueólogo Leonardo López Luján.

Ahí, la  líder indígena y activista guatemalteca honró la trayectoria del arqueólogo e hizo votos para que su caminar sea una huella en el tiempo imposible de olvidar. “En los pueblos indígenas dicen que no olvidamos porque hay muros que construimos con nuestra vida. Y precisamente porque somos eterna presencia, deseo para usted, maestro, una eterna presencia, donde alumnos, estudiantes, jóvenes, se inspirarán siempre de usted y usted siempre los inspirará”, manifestó.

La activista también subrayó el legado del fundador del Proyecto Templo Mayor como un investigador del conocimiento de los pueblos antiguos mesoamericanos.

“La arqueología nos ha revelado otros lenguajes, otros secretos, otros códigos y, gracias a ella, hoy por hoy hemos recuperado mucha sabiduría de nuestros ancestros. Lo que revela nuestros sagrados calendarios, el azteca, el maya, son pocos calendarios ancestrales los que están vivos y que nos dan vida todos los días y que nos hacen posible venir, ir, regresar, caminar por el tiempo. Deseamos que las juventudes no pierdan la sabiduría de nuestros ancestros”, dijo.

Por su parte, Leonardo López Luján, actual director del proyecto de exploración en el recinto sagrado de Tenochtitlan, hizo un breve repaso de la trayectoria de su maestro, quien le dio la oportunidad de ser parte de las excavaciones de la pirámide del Templo Mayor cuando él era todavía un adolescente.

“Gracias a esa oportunidad única en la vida, he colaborado con Eduardo en el equipo que ha hecho florecer, como nunca, los estudios mexicas”, destacó.

“Si tuviéramos que definir con unas cuantas palabras a Eduardo, que está cerca de cumplir sus 84 años, diríamos simple y llanamente que es un hombre jovial, particularmente inquieto y siempre lleno de proyectos. Lo caracterizan una profunda curiosidad por lo que sucede a su alrededor y una inigualable determinación, al tiempo que lo guía un sentido a ultranza de la ética profesional y la responsabilidad; además de un gusto, por qué no decirlo enfermizo, por la puntualidad”, agregó López Luján.

Repatriación de presea del Nobel

Cuando Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992, buscó un lugar emblemático ligado a la presencia indígena donde resguardar la valiosa medalla. Escogió el Templo Mayor de Tenochtitlán. Desde entonces se exhibe ahí la pieza y el diploma. Sin embargo, la pieza podría volver pronto a Guatemala, según declaró el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma:

“Ella advirtió que era provisional aquella presencia en el Templo Mayor porque vería cuál era el momento adecuado de poder llevarlo a su país natal, a Guatemala. Creo que ya se aproxima ese momento”.

Bibliografía del arqueólogo

  • Muerte a filo de obsidiana (2019)
  • Vida y muerte en el Templo Mayor (1998)0
  • Teotihuacan, la metrópoli de los dioses (1990)
  • Las piedras negadas: de la Coatlicue al Templo Mayor (2012)
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