El grupo de mujeres Las rastreadoras de El Fuerte hace en Sinaloa lo que las autoridades no son capaces.

Entaconada, con lentes de sol, adentrándose en un terreno baldío en Sinaloa, con una camioneta F-150, Mirna Nereida Medina va en búsqueda de una señal de su “tesoro”, como ella llama. Lo que rastrea es el indicio de restos de alguna persona desaparecida, puede ser desde ropa, calzado o, en el mejor de los casos, fragmentos óseos, hasta un cuerpo completo.

Ella dio por desaparecido a su hijo el 14 de julio de 2014 y, como miles de mexicanos, fue con las autoridades para reportar el caso y darle seguimiento, pero nunca le prestaron atención, por eso, se armó de valor y comenzó su propia búsqueda.

Junto a más mujeres y madres desesperadas por saber de sus hijos, quienes también fueron secuestrados o dejaron de comunicarse con ellas, fundó Las rastreadoras de El Fuerte. Su trabajo dio resultados, lo que molestó claramente al poder, porque ellas sí tenían éxito, donde la administración sinaloense no era capaz.

Tres años después, el mismo día que desapareció su hijo, Roberto Corrales Medina, ella exhumó restos de una fosa clandestina de Ocolome, Sinaloa, a 84 kilómetros de Los Mochis; el 25 de agosto de 2017, Medina recibió la confirmación de la Fiscalía General del Estado de que los fragmentos óseos correspondían a él.

La búsqueda personal de Mirna se detuvo, pero continúa apoyando a decenas de madres desesperadas que quieren darle descanso a sus familiares. Esta historia es descrita a profundidad en el documental Te nombré en el silencio, de José María Espinosa.

Su ópera prima tuvo los inconvenientes de una falta de presupuesto concreto, menciona el realizador; por ejemplo, grababan por ciertos períodos hasta agotar los recursos económicos, y cuando de nuevo encontraban el financiamiento volvían con Las rastreadoras.

“El rodaje atípico, porque es una película independiente a los fondos gubernamentales, eso presentó ciertos retos, de cómo conseguir el financiamiento, que fue a través de ONGs, pero se extendió el tiempo de rodaje, el proyecto duró cinco años, produjimos como en tres”, describe el director novel.

Medina expresa que Las rastreadoras no aspiran ni perciben a recibir fondos públicos, y después de ocho años de trabajo han logrado tener una casa-oficina. Sus resultados son más de 200 cuerpos encontrados, por ello, ahora presionan a las autoridades para identificar los restos .

“Hay que pasar a otro nivel, no nada más es buscar y encontrar, porque hay muchísimos cuerpos en el país y en nuestro estado que están sin identificar, ahorita la lucha es conseguir sacar esa emergencia forense, la identificación de todos los cuerpos que se encuentran en fosas, que vayan a casa y descansen”, platica en entrevista con Reporte Índigo.

Te nombré en el silencio ya se encuentra en cartelera a nivel nacional, por lo que tanto el realizador como la fundadora de Las rastreadoras esperan que genere conciencia en miles de mexicanos sobre la realidad que sigue sin cambiar.

Caso Debanhi: nada nuevo en el gobierno

El caso que tiene actualmente a México indignado es el de Debanhi Escobar, cuya desaparición ocurrió hace más de un mes, y sin que hasta el momento se hayan esclarecido las causas de su muerte.

Al preguntarle a Mirna Nereida Medina sobre este caso, expresa que es lamentablemente la misma historia que se vive en el país con miles de personas de las que nunca se esclarecen las causas, porque las autoridades están rebasadas para resolver el caso.

“No es nada nuevo, siempre ha sido así, siempre hemos tenido omisión, la verdad el gobierno hace como que trabaja, pero no trabaja, hay mucha omisión disfrazada en los casos y hacen que la familia confíe en las autoridades, pero la familia va investigando y va aportando instrumentos para las investigaciones y se les cae el teatro”, subraya la también profesora retirada de preescolar.

Espinosa agrega que también hay una falta de respeto por parte de los medios, quienes siguen el día a día del caso, pero con morbo y al grado de nota roja. La cantidad de filtraciones que existen comprueba la corrupción al interior de la Fiscalía de Nuevo León.

“Nosotros como sociedad somos un poco culpables en ese sentido, todos estos grupos en Facebook o en Instagram tratando de indagar, pues no le beneficia al caso la especulación, ni tampoco a la familia, pero sí creo que los medios han dado un tratamiento aberrante en este caso”, comenta el director.

El dolor no se termina’: Las rastreadoras

Las rastreadoras se mantienen de forma independiente, hay quienes son amas de casa y las apoyan sus familiares o parejas, mientras que otras trabajan, como atienden una estética de belleza.

“Afortunadamente o desafortunadamente somos muchas, y cada una da una aportación. Cuando hay búsqueda cada una sabe que tiene que llevar dinero, a veces, para la gasolina, otras veces la conseguimos, porque hemos hecho conciencia en la sociedad, y nos la regalan; hay un grupo judío que nos está apoyando con algunos dólares, para materiales y camionetas”, revela Medina.

La directora de este grupo de búsqueda afirma que prefiere no recibir donativos económicos, pese a que en sus redes sociales tienen un enlace directo para donaciones de PayPal- Lo que prefieren es sumar a más personas y hacerlas conscientes de lo que ellas hacen desde hace ocho años.

“Esto no se termina, el dolor no se termina, pero al final de cuentas aquí estamos y tenemos que seguir con mucha firmeza (…) Hay que parar los feminicidios, las desapariciones y hay que exigirle al gobierno investigaciones y decirles que ya basta de esta omisión. Tenemos que luchar porque esto termine”, apunta la mujer.

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