La última vez que el mundo cantó una canción de algún artista australiano no existían Twitter ni Facebook.  “I Knew I Loved You” de Savage Garden sonaba en todos lados en el cambio de milenio. 

Doce años después, “Somebody That I Used to Know” de Gotye vuelve a poner en el mapa al talento de Australia,  pero no solo eso.

Con esta canción, que también se ha colocado en la lista de popularidad en México, Gotye se ha ganado un lugar en la lista de las mejores break-up songs. 

No hace falta desmenuzar la letra –seguramente ya lo has hecho– para entenderla, basta escuchar la interpretación y el sentimiento que le imprime el vocalista. Sobre todo en la parte en que entra Kimbra, una cantante neozelandesa, para hacer una especie de juego perverso de acusaciones de pareja o ex pareja. 

Para dar cátedra en canciones de ruptura, nada mejor que “Rumours” de Fleetwood Mac. Lindsey Buckingham y Stevie Nicks ventilaron todos sus problemas de pareja en este disco de 1977 con canciones como “Dreams” o “Go Your Own Way”. 

El desamor vende: se han vendido más de 40 millones de copias desde su lanzamiento. 

Para reclamos con clase y guante blanco, Leonard Cohen. En 1967, el poeta canadiense dejó en claro   que su talento no se limitaba a la poesía y con su álbum debut, apropiadamente llamado “Songs of Leonard Cohen”, dejó inmediamante huella con “Hey, That’s No Way to Say Goodbye”. 

Treinta años después, Jason Pierce de Spiritualized se dedica a escribir una especie de confesionario con “Broken Heart”, incluido en el álbum “Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space”. Y no era para menos, su pareja lo había dejado por Richard Ashcroft de la banda The Verve. 

Pero el éxito de una canción como la de Gotye radica en la sinceridad de las letras. Según Wally De Backer (vocalista), la letra refleja las experiencias que ha tenido con sus relaciones. Guardando toda proporción, por algunas frases memorables  y el éxito que ha tenido el sencillo “Somebody That I Used to Know”, Gotye podría ser considerado el equivalente masculino de Adele. 

El desgaste de estar obligado a cantar una canción tan personal, es el precio que tiene que pagar Gotye por el éxito mundial.