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CTI

Conacyt ignora a la comunidad científica

Fernanda Muñoz y José Pablo Espíndola

La directora general del Conacyt, María ElenaÁlvarez-Buylla, asegura que ya comenzó el proceso de extinción de 61 de sus fideicomisos para solventar la administración; sin embargo, investigadores critican la decisión al argumentar que la medida, además de ser autoritaria, puede provocar que los recursos se utilicen de manera discrecional


May 29, 2020
Lectura 7 min
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La comunidad científica y tecnológica del país sigue luchando a contracorriente para no permitir que el desarrollo de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) se detenga; sin embargo, hay situaciones que no puede controlar.

El pasado 27 de mayo, gran parte de la comunidad científica y de investigadores se posicionaron en contra de la dirección del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), debido a las medidas que su directora, la doctora María Elena-Álvarez-Buylla, llevó a cabo.

En un encuentro que ÁlvarezBuylla sostuvo con miembros de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, declaró que 61 fideicomisos del Consejo Nacional serían extintos y consolidados en uno solo: el Fondo FORDECYT-Pronaces, donde supuestamente se centrarán todos los recursos establecidos en los fondos eliminados.

La directora general del Conacyt afirmó que con la extinción de los fideicomisos se ahorrarán costos de administración

De acuerdo con la directora del Conacyt, dicho movimiento se llevó a cabo luego de la petición que el Ejecutivo lanzó el mes pasado de eliminar los fondos que no se consideren estratégicos y así ayudar a solventar la problemática que el país está enfrentando debido a la pandemia.

Al respecto, la coordinadora general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), la doctora Julia Tagüeña, declara que el dinero que se va a obtener de los fideicomisos extintos no va a hacer ninguna diferencia con los problemas económicos que enfrenta el país actualmente.

“Más bien esta fue una decisión administrativa del Conacyt, el cual ahora tiene todo el control del fondo de apoyo a la investigación, mientras que antes estaba dividido junto con los consejos estatales y los sectores (…) Sus acciones han sido muy concentradoras de poder”, menciona Tagüeña.

Para la doctora, antes de que la administración del Consejo Nacional decidiera eliminar más de 60 fideicomisos argumentando que era mucho trabajo administrativo, debió analizar bien cuáles debían preservarse, tomando en cuenta sus indicadores de éxito.

“El fondo que tenía (Conacyt) con la Secretaría de Educación Pública o con el sector salud, por ejemplo, eran de vital importancia; sin embargo, no se hizo el análisis pertinente”, sostiene la doctora.

Alma Maldonado, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) coincide con la doctora Julia y asegura que la dirección del Conacyt pudo haber escuchado la opinión crítica que diferentes investigadores y científicos del país tenían al respecto, pero que al final no se tomó en cuenta.

La también doctora comparte que, así como a ella, a muchos más de sus colegas les gustaría ver a una directora del Conacyt que saliera a defender los fondos y fideicomisos en pro de la CTI, “pero la verdad ese no ha sido el caso desde que tomó posesión”, afirma Maldonado.

Y aunque tanto Tagüeña como Maldonado aceptan que ya no hay mucho que hacer referente a los fondos, puntualizan la importancia de que la voz de la comunidad científica no deje de ser escuchada y tomada en cuenta antes de tomar acciones tan arriesgadas como estas.

“Pensemos en nuestros descendientes, en el desarrollo que queremos que tenga este país, no frenemos a la CTI”, señala Julia Tagüeña.

Conductas autoritarias, denuncia comunidad científica

Para el doctor José Franco, investigador de la UNAM, la razón por la cual se generan fideicomiso es porque existen iniciativas específicas que necesitan ser financiadas; entonces, estos instrumentos ayudan a dirigir el dinero a donde corresponde.

“Los fideicomisos que se han creado tienen toda una serie de elementos de control para que no puedan ser utilizados de cualquier manera y no son secretos, se pueden verificar. No hay razón específica para poner el dinero de cualquier número de fideicomisos en uno solo diciendo que se van a tener las especificaciones que se tenían originalmente, más bien lo que se ve es el generar una bolsa para manejarla de manera discrecional, lo cual va en contra de la creación misma de los fideicomisos”, explica el doctor en Física.

María Elena Álvarez-Buylla, directora general del Conacyt, aseguró que se encontró una“pulverización” de recursos públicos, proyectos duplicados en distintos fideicomisos, así como desempeño irregular de funcionarios públicos.

“Ninguna de esas cosas está demostrada, si fueron utilizados de una manera inadecuada, pues es algo que se debe de probar y si hubo responsabilidades deben ser asumidas por quienes los usaron mal; el decir las cosas así no satisface a nadie, porque no hay pruebas para saber si lo que está diciendo es verdadero”, indica Franco.

Reunir el dinero de los 61 fideicomisos en el Fondo FORDECYT-Pronaces puede abrir la puerta de la opacidad, porque no hay reglas claras sobre su uso, lo que implica que puedan ser utilizados de una manera inadecuada sólo con el visto bueno de una persona, en este caso por la dirección general del Conacyt

“La tendencia es a tener el control total de las cosas y utilizar los recursos públicos de una manera discrecional, lo cual creo es totalmente contrario a cómo deben funcionar las finanzas públicas”, asegura.

Desde que fue nombrada como encargada del Conacyt, opina Antonio Lazcano, miembro de El Colegio Nacional e investigador del Cinvestav, Álvarez-Buylla se ha dedicado a centralizar todas las decisiones, lo cual califica como un error terrible.

“Lo que quiere hacer Álvarez-Buylla es controlar la ciencia. Ella puede tener el poder, pero desde hace mucho perdió la autoridad”, afirma Lazcano.

Controlar los recursos de todos los fideicomisos en uno solo, argumentando que así se evitarán gastos innecesarios, es equivalente “a la tontería mayúscula” de obligar a que toda opinión o investigación que salga de los investigadores de los centro públicos tenga que pasar primero por ella. “Tiene unas obsesiones que me recuerdan un poco, por decirlo, a conductas dictatoriales”.

“La idea de lo que es beneficioso para México no lo puede definir una sola persona y menos cuando se trata de ciencia, es tan extraordinariamente diversa que muchos somos escépticos de usar el término de ‘la ciencia’ y mejor hablamos de las disciplinas científicas”, explica el miembro de El Colegio Nacional.

Para Lazcano, los fideicomisos, en el caso mexicano, han sido absolutamente esenciales, porque han permitido disponer de recursos de manera regulada, por lo que es casi imposible hacer mal uso de ellos.

Investigadores como Ildefonso León Monzón opinan que sólo con el tiempo se sabrá si esta decisión será buena o no para el desarrollo de la ciencia en México. “Ya veremos si esto fue lo correcto o si se dijo toda la verdad. Debemos considerar que hay un acto de buena fe detrás de todo, dado las circunstancias tan extraordinarias que estamos viviendo en el país”.

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