La ciencia, la tecnología y la innovación son tres de los pilares más importantes para el desarrollo de un país; sin embargo, para reforzarlos y hacerlos competentes se necesita el apoyo del gobierno, pero sobre todo, la voz de la comunidad.

El diciembre pasado, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) lanzó su anteproyecto de la Ley General de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación, pero sin tomar en cuenta la voz del resto de la comunidad científica.

Al respecto, parte de los investigadores que integran la Red ProCienciaMX dieron a conocer su reacción sobre el anteproyecto, y plantearon nuevas propuestas con el fin de que las autoridades y la propia dirección del Conacyt las tomen en cuenta.

“Esta es una reacción a esta propuesta (del Conacyt). Nosotros queremos contribuir al debate, queremos decir cuál es nuestra opinión. Como se sabe, ProCienciaMX presentó ya una propuesta de Ley, así que también desde esa mirada es que estamos haciendo este análisis”, subrayó Alma Maldonado, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav).

Entre las principales preocupaciones de la comunidad ante la propuesta del anteproyecto del Consejo Nacional es que no hay una representación en la toma de decisiones respecto a la Ley, ni siquiera una mención de la gran cantidad de organismos que en cada estado promueven y organizan la investigación científica.

Gabriela Dutrénit, investigadora de la UAM, compartió que, para ProCienciaMX, al anteproyecto es una propuesta de Ley centralista donde se pretende que Conacyt controle a todo el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).

“Si bien Conacyt debe jugar un papel importante, creemos que no debe ser la única instancia que tome decisiones al final sobre el desarrollo de la CTI en México”, remarcó.

Desde ese punto, ProCienciaMX propone establecer un Comité Estratégico Nacional en vez de un Consejo de Estado con una representación balanceada de los niveles de gobierno y de todos los sectores interesados en el desarrollo de la ciencia, así como formas de participación más concretas de las entidades federativas en la conformación del Estado.

Por otra parte, respecto a que el anteproyecto ignora el papel que tienen las instituciones de educación superior en la producción de investigación científica y en el ámbito de la innovación, la comunidad subrayó que el conocimiento debe ser tratado como un fin del sistema de ciencia, así como un tema prioritario para el Estado.

“Es una propuesta que limita la autonomía de gestión y la autonomía presupuestal de los Centros Públicos de Investigación. Urge contar con una Ley dedicada a estos centros, que considere sus especificidades, su naturaleza y su diversidad”, describió asimismo Brenda Valderrama, investigadora de la UNAM.

Finalmente, de acuerdo con las integrantes de la Red ProCienciaMX, aunque la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, había declarado que tomó en cuenta la voz del resto de los investigadores para realizar el anteproyecto, el contacto con el Consejo Nacional ha sido nulo.

Por ello, piden ser escuchados y tomados en cuenta, ya que se trata de una Ley con un impacto muy fuerte no solo para el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación de México, sino también para todo el desarrollo del país.

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