Viernes y de quincena, estos meses trataste de llevar hábitos alimenticios que mejoren tu salud. Resististe estoicamente a los tamales de la mañana en la oficina por el día de la Candelaria, pero tu estómago parece que quiere algo más, tal vez una pizza de variedad de quesos, de carnes frías, gourmet, de pasta delgada y crocante o esponjosita.

Pero tus dedos se resisten a tomar el teléfono y marcar al servicio a domicilio. No sientas culpa, por mucho tiempo la pizza ha sido estigmatizada junto con otros alimentos por su gran contenido de carbohidratos y grasas.

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Ante todo debe quedar claro que no hay alimentos bueno o malos, pero si hábitos y vicios en la alimentación. Por lo que comerse una pizza no necesariamente te da la insignia de oro y te une a miles de personas que se etiquetan diariamente en Twitter #PorQueGordos después de recetarse un atole con su respectiva guajolote, pura comida de autor, claro de doña Lupe.

En fin, regresemos a la pizza, contiene fibra, vitaminas y minerales, en la proporción en que los ingredientes abunden en tu creación culinaria.

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Así que no es tan malo como parece, tanto así, que la reconocida nutrióloga Chelsey Amor aseguró que un pedazo de pizza y un plato de cereal con leche entera tienen casi el mismo número de calorías; “Sin embargo la pizza contiene proteínas que le sacarían el apetito para el resto de la mañana”.

Así que podrías desayunar, comer o cenar un pedazo de pizza sin culpa, siempre y cuando lo hagas con moderación.