Cuando en entrevista le preguntaron a Elena Poniatowska cómo quería festejar su cumpleaños 90, ella contestó que lo haría en el Palacio de Bellas Artes.

Su anhelo fue concedido, este 19 de mayo, al mediodía, reunida con sus hijos, nietos, amigos y gente querida; recibió aplausos, fue ovacionada por sus lectoras y lectores con el grito “¡Viva, Elena! ¡Viva!”; así dio inicio el festejo a la escritora y periodista, a la “Princesita del Jitomate”, como le dicen sus amigas; a quien, a través de un mosaico de voces y recuerdos, ha oscilado entre el periodismo y la literatura para dar voz a quienes han sido callados.

Poniatowska, quien aprendió el oficio del periodismo gracias a Fernando Benítez, y junto a su amigo Carlos Monsiváis, agradeció en el recinto de mármol a todas y todos los que se reunieron con ella.

“Es muy bonito estar hoy a los 90 años, es muy bonito verlos a ustedes, ver sus caras, su cariño. Les agradezco que hayan organizado este encuentro, a mi gran cuate Javier Aranda, y a los que ya se fueron, a Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, yo soy mayor que ellos, ellos debieron irse después.

“Estoy muy emocionada, aquí están mi hijo mayor Mane, Felipe y Paula, todos mis nietos y ustedes que también son mis nietos, todos ustedes; gracias es una palabra muy bella, se las digo desde el fondo del corazón”
Elena PoniatowskaEscritora y periodista

Un encuentro entre amigas y amigos

Sentada en la primera fila, vestida toda de blanco y tenis, “La Princesa Roja” admiró a cada uno de los que a través de palabras, cantos y baile la celebraron.

El evento inició con las palabras de Alejandra Fraustro, secretaria de Cultura federal, quien la definió como una mujer sin filtros, sin dobles agendas, pero con profunda sabiduría.

“Gracias, Elena querida, princesa que decidió caminar la tierra y ser periodista, gracias por dejarnos celebrar tus causas, tu lucha, tus luminosos trazos hechos letra que han pintado a todo México. Nos has dado tanto que hoy sólo te toca gozar y recibir”, expresó la funcionaria.

La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, también felicitó a la activista destacando su larga trayectoria a través de sus libros.

Asimismo, le agradeció por querer al pueblo de México y seguir escribiendo para reivindicar el papel de las mujeres que estaban olvidadas, pues en su pluma se reclama la libertad contra la censura.

“Le has dado voz sin titubeos a muchos y muchas protagonistas de las luchas sociales que han forjado nuestra patria y que nos ha llevado al lugar donde estamos y donde seguimos luchando con esperanza, porque eres un símbolo para todas nosotras”, pronunció.

Sheinbaum también recordó que la escritora fue testigo del “fraude electoral” de 2006 y 2012 y aseguró que nunca dudó, al contrario, siempre fue franca relatando valientemente los episodios más oscuros del país con “absoluta crudeza”.

“Leí La noche de Tlatelolco a los 14 años, no tuve la oportunidad de conocer a Elena, sino hasta muchos años después, pero la primera vez que estuvimos juntas me enamoré de su sencillez, también de su humor; si estás con Elena siempre pasarás un momento sumamente divertido y te sorprenderás con sus comentarios sagaces”, indicó.

Acompañada de su familia y amigas, entre las que estuvieron Martha Lamas y María Teresa Priego, Poniatowska fue reconocida por representantes del Gobierno de México como Adán Augusto, secretario de Gobierno y el canciller Marcelo Ebrard

Una celebración coral a Elena Poniatowska

El Homenaje Nacional incluyó la participación del Semillero creativo de Teatro de Tenancingo, Tlaxcala; la lectura dramatizada con la actriz Laura Padilla de la Compañía Nacional de Teatro del libro El amante polaco, y la interpretación de la Orquesta Escuela Carlos Chávez del Valse, de Francis Poulec.

Jenaro Villamil, director del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, en representación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, expresó que Elena Poniatowska tuvo la osadía de cuestionar a su propia clase social y de participar en la resistencia civil y pacífica plasmada en su libro coral Amanecer en el Zócalo.

“Poniatowska, como las grandes figuras femeninas, se adelantó a la liberación en un país misógino, machista, patriarcal, feminicida. Por estas razones, Elena es hoy nuestra Elenísima, el superlativo del personaje mítico de Troya, hija de Zeus, seducida y raptada por Paris, ese guerrero incansable que en ti es el periodismo.

“Elena, como la de Troya, es nuestra antorcha, nos ilumina, nos alumbra, nos deslumbra con la lucidez de su sencillez, con la perseverancia de la congruencia y la valentía que no se disfraza ni utiliza poses. Puede decir las cosas más duras y certeras con la sonrisa de niña eterna que te caracteriza; a final de cuentas, como Monsiváis, sintetizó, ‘Elena es mucha pieza’, y hoy la celebramos”, expresó.

En el escenario del Teatro de Bellas Artes también desfilaron niños de talleres creativos, y se proyectaron videos donde amigos de Poniatowska leyeron fragmentos de sus libros: Blanche Petrich entonó un fragmento de la colección de crónicas Fuerte es el silencio; Ignacia Rodríguez ‘La Nacha’, La Noche de Tlatelolco y Paula Mónaco recitó Luz y Luna, las Lunitas.

Posteriormente, Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe interpretaron la canción “Es Elena Poniatowska”.

Sus amigas Martha Lamas y María Teresa Priego también le dedicaron unas palabras. Priego agradeció que Elena Poniatowska no haya cedido a su primera vocación “ser monjita de las que lavan los trastes”, por suerte se atravesaron las palabras.

“La polaquita educada en Francia se convirtió en la escritora más leída en un país de tantas lenguas, etnias y luchas tan urgentes y dignas. Qué singular que justo tú, la más confiada y optimista de este mundo, sea una experta en aprender a narrar los dolores de los demás”
Teresa PriegoEscritora

“No he conocido a nadie tan agradecida con la vida como tú, te debemos tanto y tú te la pasas dando las gracias, tú escucha atenta, tu generosidad, tu sonrisa de adorables dientitos de conejo, una te lee y sufre como una bestia… Ni cuenta te das que nos dejas con el corazón estrujado, y tú ya andas en el mercado feliz eligiendo las naranjas, ¡ay, princesita de jitomate, eres imperdonable, cómo no amarte!”, concluyó Teresa Priego.

Por último, la Orquesta de la Escuela Carlos Chávez interpretó “Las mañanitas” y al unísono todo el público que se encontraba en el Palacio de Bellas Artes se unió al canto.

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