Besar tiene su ciencia

Prolongado, robado, espontáneo, el primero o el último, un beso es una de esas experiencias que marcan a las personas. Hacerlo bien deja una huella, hacerlo mal hace que se olvide al instante, pero lo cierto es que hay una explicación científica para besar “correctamente”.

Más allá del momento, el ambiente y de la persona con la que se comparta, un beso puede considerarse más íntimo que el acto sexual, según John Bohannon, psicólogo de la Universidad de Butler en Indiana, Estados Unidos.

María Alesandra Pámanes María Alesandra Pámanes Publicado el
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de los hombres prefiere el cuello, además de la boca para recibir un beso
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Prolongado, robado, espontáneo, el primero o el último, un beso es una de esas experiencias que marcan a las personas. Hacerlo bien deja una huella, hacerlo mal hace que se olvide al instante, pero lo cierto es que hay una explicación científica para besar “correctamente”.

Más allá del momento, el ambiente y de la persona con la que se comparta, un beso puede considerarse más íntimo que el acto sexual, según John Bohannon, psicólogo de la Universidad de Butler en Indiana, Estados Unidos.

De acuerdo a Bohannon, el 90 por ciento de las personas recuerda  con mayor detalle su primer beso, en comparación con su primera relación sexual.

De hecho, los sociólogos de la Universidad de Essex, Inglaterra, Stephen Linstead y Joanna Brewis, señalaron que la razón por la que las prostitutas evitan besar a sus clientes es que un beso es “un genuino deseo de amor hacia la otra persona”.

De ahí la importancia de hacerlo de una manera “adecuada”. 

Un estudio realizado por Gordon Gallup, psicólogo de la Universidad de Albany, en Estados Unidos, reveló que el 59 por ciento de los hombres y el 66 por ciento de las mujeres han terminado una relación porque su pareja no era bueno para besar.

Inclusive, un análisis de la Universidad de Oxford afirmó que esta expresión física ayuda a la evaluación de un pretendiente o posible prospecto.

Pero no todo es técnica, ya que según el libro “The Science of Kissing: What Our Lips Are Telling Us” (La ciencia de besar: lo que dicen nuestros labios), de la psicóloga Sheril Kirshenbaum, la ambientación, el lugar, el contexto y hasta si ese día luces más atractivo que otros, también son factores para tomar en cuenta.

William Cane, autor de “The Art of Kissing” (El arte de besar), recomendó a los hombres estar alertas a su sentido del oído, para así detectar si la pareja está respirando normalmente, pues la sensación de sofocarse es una de las quejas más comunes de las mujeres.

Y en el caso de ellos, Cane sugirió a las mujeres que abran más la boca, pues a la mayoría de los hombres les fascinan “los besos más húmedos, con más acción de la lengua”.

Sheril Kirshenbaum mencionó en su texto que, a su vez, es importante y determinante conocer las preferencias de la pareja a la hora de darse un beso. No a todas las personas les gusta una acción agresiva, como no a cualquiera le atrae la idea de un beso tan rápido que apenas y se rozaron los labios.

¿Por qué cerramos los ojos?

Si creías que la razón por la que tu pareja cierra los ojos a la hora de darte un beso es porque está completamente enamorada de ti, podrías estar equivocado.

Y es que el motivo por el que las personas cierran los ojos al besar radica en que para el cerebro es imposible realizar ambas acciones a la vez. Así lo determinó una investigación realizada por la Universidad de Londres.

“La conciencia táctil depende del nivel de carga perceptual que realiza en simultáneo -como sería abrir los ojos-“, señalaron Sandra Murphy y Polly Dalton, quienes forman parte de la mencionada universidad y llevaron a cabo el estudio titulado “La percepción humana y su rendimiento”. 

Los resultados del análisis que fue publicado en la revista científica Journal of Experimental Psychology explican que al cerebro se le dificulta procesar la sensación si la capacidad cognitiva está concentrada en analizar lo que se visualiza.

Es decir que si las personas, en medio de un beso, desean abrir los ojos y ver a su alrededor, no podrían seguir dando el beso y, a la vez, analizar lo que está sucediendo frente a sus ojos.

Además, los seres humanos “nos centramos en gran medida a una tarea visual, esto reducirá la conciencia de los estímulos en otros sentidos”, indicó Dalton a The Sunday Times.

La especualista agregó que “estos resultados podrían explicar por qué cerramos los ojos cuando queremos centrar la atención en otro sentido. Cerrar el paso a la entrada visual deja más recursos mentales para centrarse en otros aspectos de nuestra experiencia”.

“Es importante también para otros aspectos, porque las alertas auditivas y táctiles se utilizan a menudo en situaciones de alta demanda visual, tales como conducir un auto o volar un avión”, dijo Polly al periódico británico.

 

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