Hay experiencias en la vida que te dejan sin palabras, el concierto que brindó Attacca Quartet, en El Templo del Señor Santiago Apóstol, en Marfil, Guanajuato, fue uno de ellos.

Pasión, entrega y sublime son algunas palabras que se podrían utilizar para definir lo vivido esta tarde, mismas que, incluso, no le harían justicia.

Amy Schroeder (violín), Domenic Salerni (violín), Nathan Schram (violín) y Andrew Yee (chelo) se entregaron ante el público cervantino, quienes por instantes cerraban sus ojos para dejarse deleitar por los sonidos tan bellamente interpretados por Attacca.

Un viaje a través de las mareas sonoras de Philip Glass, minimalistas y pausadas, pero que dejaban sentir la entrega de cada músico, el movimiento lento y con cadencia de sus arcos; su respiración profunda y larga con cada nota interpretada: “Mishima” y “November 25: Ichigaya” fueron algunas de las piezas con las que arrancaron para, posteriormente, subir el tono, la velocidad y la furia de las cuerdas gracias al repertorio de Joseph Haydn.

Attacca dejó todo en El Templo del Señor Santiago Apóstol, cuya arquitectura permitió que la acústica llegara a todos los rincones del recinto religioso.

Luego del intermedio, el cuarteto interpretó parte de su nuevo material “Of All Joyss” y piezas de la compositora Caroline Shaw.

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Esta segunda y última parte se trató de un repertorio más contemporáneo y experimental, donde el cuarteto compartió con sus escuchas otras sonoridades del violín; arcos más rebeldes, por momentos juguetones, los cuales emitían sonidos decadentes, hasta que la chelista Andrew Yee interpretó un solo con el cual, poco a poco, bajó el ritmo hasta llegar al silencio.

Un momento único e irrepetible, donde todas y todos presenciaron las emociones a flor de piel gracias a la interrogación tan honesta, pura y entregada que ofreció Attacca Quartet.