Mariposas monarca, chinas poblanas, aztecas, catrinas, guerreras japonesas y veracruzanos son algunos de los personajes que se alistan para participar en el Gran Desfile del Día de Muertos que recorrerá, a partir de las 16:00horas, Paseo de la Reforma hasta llegar al Zócalo capitalino. 

 
Detrás del Museo Tamayo Arte Contemporáneo miles de voluntarios y gente de producción hicieron su campamento, la guarida dónde la magia sucede. 
 
Llegaron anoche a los 23:00 horas, se enfrentaron a la lluvia y al frío que pintaban un panorama poco alentador, pero la alegría y el entusiasmo de poder participar en este evento los han mantenido de pie.
 
Distintas épocas y tradiciones de México se mezclan y se conjugan para darle vida a este evento. Entre maquilla y vestuario los participantes tratan de comer. Ríen, se toman selfies, posan para la prensa, son las estrellas, los protagonistas de este Gran Desfile que, paradójicamente, está dedicado a la migración, a esa fenómeno social que para muchos ha enriquecido a México. 
 
Al departamento de maquillaje entran personas y salen seres mágicos, sirenas, calaberas, tortugas muertas, pero muy alegres, aztecas y un sin fin de personajes que adornarán las calles de la capital. 
 
Esta es una fiesta, una gran celebración que a través de la vida celebra la muerte como sólo en México se puede hacer. 
 
Los cascabeles suenan cuando las personas caminan. Los vestuarios los empoderan, giran, los presumen, muestran su alegría al poder portarlo. Para Alejandra, una de las participantes, está experiencia, asegura, será inolvidable, y de ser posible, le gustaría repetirla. 
 

Carros alegóricos, empujables, arcos temáticos, inflables, mojigangas, marionetas, catrinas gigantes y automóviles clásicos, recorrerán el trayecto.

 

El desfile abarcará en más de un kilómetro de longitud la cultura prehispánica con alegorías a la gran Tenochtitlán, su mítica fundación en el lago del Valle de México, las nueve regiones del Mictlán y a otros elementos como el xoloitzcuintle; narrará el Virreinato y la historia migratoria de la capital, criticará los muros actuales en fronteras y terminará con la recreación de la herencia festiva de Guadalupe Posada y el homenaje a figuras como Frida Kahlo.

 

Luego de la llegada del Desfile a la Plaza de la Constitución, la Gran Ofrenda del Zócalo capitalino será inaugurada como el homenaje que rinde la Ciudad de México a los migrantes que han perdido la vida en su búsqueda de mejores oportunidades.

 

La instalación contemporánea de cuatro arcos del triunfo, nueve senderos con el arte de aserrín pintado, seis catrinas, un “Túmulo funerario” con vista doble (en referencia al México indígena y virreinal) y un “Altar de Muertos”, es resultado del diseño dual del artista Humberto Spíndola y la antropóloga Gisela Mendoza Jiménez, y contará con la ambientación musical del arreglista y compositor Ricardo Martín Jáuregui.

 

El “Altar de Muertos” piramidal (axis mundi), pieza central del montaje, servirá como escenario de grupos que interpretarán día con día, a ras de piso, diversos géneros musicales representativos de las comunidades migrantes que han llegado a la CDMX, reproduciendo la fiesta que tradicionalmente se lleva a cabo en los panteones.