No es ningún secreto que la cocina francesa es una de las más reconocidas de todo el mundo, ni que su repostería es de las más prestigiosas y antiguas. Uno de sus postres más populares ha sido sin duda el crème brûlée, una crema dulce de fácil preparación.

Aunque para elaborar este postre hay diversas recetas o variaciones, pues se ha ido modificando por los gustos y costumbres de cada familia, todas llegan al mismo resultado: un postre suave con una corteza crujiente de caramelo por encima.

Crème brùlée

125 ml de crema líquida
2 ml de vainilla líquida
20 g de yemas
22 g de azúcar

Preparación

1. Vierte la crema líquida junto a la vainilla en un tazón y caliéntalos a baño maría. Recuerda ir mesclando continuamente.

2. Por separado, revuelve las yemas con el azúcar y agrega de tres o cuatro cucharadas de la mezcla anterior con el fin de temperar los ingredientes y el huevo no termine cociéndose. Vierte todo al baño maría y sigue moviendo continuamente. La temperatura no debe pasar de los 82°C.

3. Cuando la mezcla haya tomado un color crema, la preparación estará lista. También puedes darte cuenta del resultado probando constantemente, hasta que deje de percibirse el sabor al huevo y predomine la vainilla.

4. Coloca la mezcla en diferentes moldes pequeños. Refrigéralos hasta que la mezcla esté casi firme.

5. Espolvorea azúcar sobre cada molde y usa un soplador para formar el caramelo. Si no cuentas con soplador, puedes calentar la parte inferior de una cuchara e ir tocando el azúcar hasta conseguir una consistencia dorada.