Ese día Edurne Balmori estalló. “¡No puedo más!”, gritó mientras se bañaba y se soltó a llorar bajo la regadera. Hacía unos días que la habían nombrado directora general de Metco, una empresa mexicana de endulzantes con 30 por ciento del mercado nacional, y sentía todo el peso del mundo sobre sus hombros.

Con apenas 33 años y una carrera profesional de más 12 años en la misma empresa, sentía que no podría seguir su vida igual que antes. “Me sentí muy abrumada de decir cómo le voy a hacer para ser esa persona que sale con sus amigos, pero hace ejercicio, pero lee, pero trabaja, pero se sabe todos los temas de toda la empresa.”

Edurne Balmori estudió ingeniería en alimentos. Desde los 10 años, jugaba a ser científica y se ponía batas blancas. Con esa pasión detrás, fue la persona que lideró en el laboratorio de Metco la creación de Svetia, un endulzante bajo en calorías y el producto estrella de la compañía.

¿Cómo podría encontrar el equilibrio perfecto que le exigía su nuevo puesto? Edurne entendió que su papel no era ser experta de todo, saber de todo y resolverlo todo, sino que tenía un equipo para apoyarse y que a ella le correspondía más volverse una facilitadora de que las cosas ocurrieran.

El secreto está, dice, en “tratar de dejar a la gente trabajar y ser”. Las etiquetas sobre los jefes limitan el potencial de hacer cosas más grandes. “No nada más porque yo soy la jefa soy la que le voy a enseñar; al contrario, tengo mucho que aprender de la gente que está a mi alrededor…Y cuando aprendes que en equipo se toman las decisiones, en equipo están las respuestas, te cambia todo.”

Edurne tuvo que afrontar otros retos, como el hecho de reconocerse gay y hacerle frente a los estigmas sociales. “La misma sociedad me ha puesto millones de casillas: soy mujer, soy joven, entonces no puedo ser directora de una empresa, pero lo soy; que si pertenezco a la comunidad LGBT, tampoco puedo lograr varias cosas; que si soy científica no sé administrar, pero si soy administradora ya no sé hacer fórmulas. Eso es tema de la sociedad.”

Pero Edurne piensa que la peor cárcel te la pones tú mismo: “Sí creo que nosotros mismos nos encasillamos muy fácil”.

Para ella, la manera de enfrentar esta cerrazón no es el enfrentamiento. “Tampoco se trata de ir luchando contra corriente, sino es un tema de ser tú mismo y tener esa conciencia de aportar lo que tú puedas aportar positivamente y que se puede lograr. Esas casillas a veces están en tu propia cabeza.”

Para enfrentar los estigmas, es necesario conocerte a ti mismo y quererte tal cual eres, dice. “El día que tú dices: esta es la persona que yo soy, y así soy, y esto es lo que puedo ofrecer, te cambia el chip totalmente. Te cambia todo tu potencial.”

Genaro Mejía es periodista digital y de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices 2019