Con una foto amable que resalta el carisma del Papa y con el título “Los tiempos están cambiando”, la revista Rolling Stone demuestra que SÍ los tiempos están cambiando al conmocionar al mundo escogiendo al Papa Francisco como su portada para la próxima edición del 13 el febrero.

Si no terminábamos de comprender la necesidad social de que sucedan cosas que muevan la desgastada cultura decadente en la que nos encontramos, no nos quede la menor duda que la fusión Rolling Stone con el líder de la Iglesia Católica es un hecho sin precedentes.

El 2013 cerró con la cara del Papa Francisco como la persona del año nombrada por la revista Times. También destacó en las estadísticas de Facebook entre los ‘Trend Topics’ del 2013. Por otro lado, ha triplicado la presencia de peregrinos a las audiencias del miércoles. Podemos ya considerar que se ha convertido en un fenómeno social, cultural, político y religioso muy poderoso, con una carta de presentación abierta al que todos quieren dar la bienvenida, la carta de la humidad y la congruencia.

La frase: “¿Quién soy yo para juzgarlos? ya dio la vuelta al mundo. Así como la reprimenda a los obispos y sacerdotes que han olvidado su labor misionera y se han sentado en los laureles de sus pequeños principados.

En su exhortación apostólica titulada “Evangelii gaudium” (la alegría del Evangelio) Francisco resalta que la etapa evangelizadora debe de estar marcada por la alegría. Que es necesario hablar más de caridad y de justicia y menos de templanza. Que la cultura de bienestar nos hace olvidarnos de la ética a favor del ser humano, donde la pobreza junto a la gran riqueza hace imposible la tranquilidad indefinida. La inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos.

Algunos lo han llamado un Papa con ideas Marxistas y quizá es donde ha encontrado un punto en común con la revista Rolling Stone.

Los americanos no han olvidado el ‘crash’ financiero causado por Wall Street hace 5 años. De hecho este será el primer año donde se comience a sentir la recuperación del mercado. No han olvidado tampoco que, mientras diez millones de americanos siguen desempleados y la deuda personal y del país los tiene ahogados, los banqueros que causaron el colapso solo se hicieron más ricos y no hubo grandes consecuencias para ellos.

Quizá por eso, en el país más capitalista del mundo, hoy su sociedad se cuestiona esta política económica y ve en el Papa Francisco su verdadero santo ‘Rock Star’, al que parece tienen ganas de seguir.