Su hijo se enfermó de rotavirus a los dos años. Lo llevó con muchos médicos y a muchos hospitales, pero nadie lograba sacarlo adelante. Gaby León, con un expertise en nanotecnología y con una empresa de antibacteriales fundada en 1999, no podía ayudar a su propio hijo. “Fue un choque personal muy duro y de reflexión”, recuerda.

Esa crisis la llevó a meterse al laboratorio para desarrollar algo que pudiera ayudar a su hijo. El tiempo corría. El resultado fue la creación de una nueva molécula a base de extractos cítricos y nanotecnología, Nbelyax, a partir de la cual produce geles, spray sanitizantes, jabones, cremas e, incluso, cubrebocas y suplementos alimenticios que refuerzan el sistema inmunológico de las personas.

Gaby no sólo salvó la vida de su hijo, sino que logró un reconocimiento mundial. Fue nominada por el Foro Económico Mundial para el premio a la Tecnología Pionera y su trabajo fue reconocido por la ONU como uno de los 100 proyectos que pueden cambiar a la humanidad debido a su capacidad para frenar una pandemia.

Siempre preocupada más por ayudar que por hacer dinero, en 2014, Gaby envió un cargamento de Éviter, la marca de su producto, a Liberia, África, donde se padecía una epidemia de ébola. Gracias a que ayudó a evitar muchas muertes, fue reconocida por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Pese a todos estos reconocimientos, Gaby enfrentó siempre muchos obstáculos como líder de su empresa, Gressmex. Cuando quiso patentar y distribuir su molécula, se topó con la corrupción en el gobierno. Como se negó a dar la clásica “mordida”, fue inhabilitada por el IMSS por cuatro años para distribuir Nbelyax.

“Nos inhabilitaron, después nos falsificaron documentos, diciendo que me había robado la patente… Nos querían quitar la patente y tuvimos que abrir una empresa en Londres para poder obtener allá la patente y las marcas, y así tener esta protección jurídica”, cuenta Gaby León.

Hoy Nbelyax es la molécula mexicana con más solicitudes de patente (140) en todo el mundo. Hasta hoy, 21 años después, en medio de una pandemia como la que vivimos, su empresa por fin logra el éxito en México y en muchos otros países, al darle una dura batalla al Covid-19.

De producir dos toneladas de Éviter mensuales antes de la pandemia, pasó a producir 600 toneladas por mes, y vende a Estados Unidos, Latinoamérica, China, Rusia, Emiratos Árabes y a muchos otros países.

“¡Es un trabajo bestial! ¡Cansancio, presión, estrés! …Y sabes qué: ¡mucha responsabilidad!”, dice Gaby León.

Lo que la mantiene en pie y trabajando sin descanso es su propósito superior como mujer y como empresaria: “Yo creo que debes tener como empresa una misión que sea socialmente responsable, pero que te apasione. Para nosotros, esa misión fue y es salvar vidas.”

Sabe que el éxito es el resultado de nunca parar, de nunca rendirse. “Creo que todo esto ha sido por el trabajo constante, disciplina y ¡mucha perseverancia!”.

Y tú: ¿Cuánto estás dispuesto a luchar por tu sueño? ¿Qué tan rápido te vas a rendir?

Genaro Mejía es periodista digital y de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices 2019