Sandra es doctora en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), atiende pacientes con COVID-19, y asegura que la salud mental de los doctores, desde que inició la pandemia, ha afectado el rendimiento laboral y el estado de ánimo, al grado de que muchos compañeros han pensado en el suicidio.

Afirma que nadie se ha ocupado de hablar sobre el tema, ni en darles atención primordial a su estado mental.

Además, señala que ver morir a tanta gente en pocas horas es devastador.

“La mayoría de mis compañeros están igual, en menor o mayor grado, todos estamos muy afectados. Esto es y será en los próximos años un problema de salud mental en el personal de salud. Hay sus excepciones, pero la mayoría de los que conozco han limitado mucho su vida social y siguen sin visitar a sus familias, o viven con el terror de ser causante de enfermedad”, platica.

La médica internista añade que el agotamiento físico es otro factor que mentalmente les está afectando, sobre todo a los médicos que han tenido jornadas completas ante la falta de personal, pues muchos compañeros han perdido la vida.

“Estoy agotada mentalmente. Hay momentos en los que siento que ya no puedo más. Si pudiera renunciaría a mi trabajo. Hay momentos en que el estrés me es insoportable. Cada que veo que salen bolsas con los cuerpos del área de COVID-19 traen a mi mente una imagen que jamás olvidaré: así fue la última vez que vi salir a mi esposo, él también era médico”, comenta.

Sandra se dice afortunada de estar viva y ser una sobreviviente; resalta que, si bien en esta tercera ola hay menos muertes y pacientes graves, la demanda está al tope.

“Lo que hemos visto es que hay más jóvenes que requieren de hospitalizaciones, algunos a pesar de su edad se mueren. La mayoría tienen factores de riesgo, obesidad y diabetes mal tratada, principalmente.

“También hay más casos de niños sintomáticos, los menores de diez años tienen cuadros muchos más leves que los mayores de once. En los picos pasados no vimos casi la necesidad de hospitalizar niños ni adolescentes. Hasta donde he visto en el hospital ninguno ha evolucionado mal y se van de alta a los pocos días”, añade.

Sandra pide a la sociedad cuidarse y no bajar la guardia, así como acudir a vacunarse, pues esa es una excelente manera de ayudar al personal médico que diariamente se esfuerza por darles una mejor atención.

Sin embargo, también pide que la atención a la salud mental sea considerada prioridad para el cuerpo médico que atiende COVID-19, y para los pacientes que han perdido a un ser querido ya que, de no hacerlo, los problemas de salud mental podrían ser la siguiente pandemia.