Y es que el priista cometió un error de principiante, uno que nos hace pensar que no solo no ha leído la Biblia de cabo a rabo, sino que tampoco conoce las reglas diplomáticas del buen vecino.

Además de informarle sobre las grillas entre los presidentes que se disputan el liderazgo del istmo, Peña Nieto necesita que alguien de su equipo le explique que, en la región que algunos conocen como “el patio trasero” de México, también hay protocolos, y dignidad, por supuesto. 

Lo hizo Funes en velado lenguaje diplomático. Se disculpó de asistir a la convocatoria porque tenía otros “compromisos programados” previamente. 

Agregó que la cita debe hacerse a través de la presidencia del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), que este semestre tiene Nicaragua.

“Para reunirnos con los presidentes en cualquier país de Centroamérica (…) había que hacerlo a través de la presidencia pro témpore del SICA, que en estos momentos está depositada en el presidente Daniel Ortega”.

Siempre con ese terso estilo de la diplomacia, Funes también puso en evidencia la ignorancia del equipo de transición de Peña Nieto:

“Probablemente, no estoy seguro, el protocolo del presidente electo mexicano no tenga conocimiento de que existe una presidencia pro témpore (del SICA), que es a través de la cual se cursan este tipo de solicitudes”.

Y, acto seguido, el salvadoreño ofreció una alternativa a su casi colega mexicano; celebrar el encuentro “en una próxima oportunidad y que esa próxima reunión puede ser perfectamente coordinada y convocada por el presidente Daniel Ortega como presidente pro témpore del SICA”.

¿Habrán omitido informarle al Señor Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos que Funes y Ortega son aliados?

¿Y que el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, un ex militar, acusó a Funes recientemente de dejarse boicotear por Estados Unidos y no asistir a la cumbre sobre drogas celebrada en marzo pasado?

¿Olvidó acaso Peña Nieto que Ortega fue uno de los primeros mandatarios que le enviaron una carta el mismo 2 de julio felicitándolo por su victoria e ignorando que aún no era oficialmente presidente electo? Quid pro quo.

Está bien aceitar la relación de México con Colombia, Chile, Argentina, Perú y Brasil. Pero es mucho mejor priorizar el combate al narcotráfico (léase camionetas con 9 millones de dólares y logotipo de Televisa en Nicaragua) y aumentar el comercio con América Central. Dos temas claves para Peña Nieto: narcotráfico y comercio.

Y que no se olvide el priista de Costa Rica, conocida como “la Suiza de América”, y de Panamá, interesante enclave para investigar el tema de lavado de dinero que la banca mexicana conoce tan bien, y el gobierno, evidentemente, tan mal.

Y Cuba, ¿para cuándo? ¿O pertenece la isla al continente africano en el mapa de los asesores de Peña Nieto?