Una señora que participó en la marcha del martes pasado con motivo del 8 de marzo, decía: “Nos han robado todo. Nos han violentado nuestros derechos. Nos han arrebatado a nuestras hijas, las han matado. Nos han quitado las estancias infantiles, las escuelas de tiempo completo, el FUCAM donde nos atendíamos de cáncer, los medicamentos de nuestros hijos e hijas con cáncer. Nos han robado todo, menos nuestra dignidad”.

“Hoy hemos decidido ya no callar más, ya no guardar silencio, ya no ser cómplices. Hoy queremos ser mujeres sin tener miedo. Hoy queremos levantar la voz por las que estamos y por las que ya no lo están, pero sobre todo, por las que vienen”, decía en voz alta.

Me llamó la atención la historia del señor José Luis Castillo, cada año camina junto a las mujeres el 8 de marzo. Lo hace para que su hija Esmeralda no sea olvidada, pues desapareció en mayo de 2009, en Chihuahua.

“Mi Esmeralda a la edad de 14 años iba a la a la secundaria, siempre la llevábamos, ese día enfermé y no la pude llevar. Le dije ‘¿qué puede pasar?’. Ya nunca la volví a ver. Por eso vengo a marchar para que no se olviden de ella. Gracias por levantar la voz por ella y por todas las asesinadas y desaparecidas”, señaló don José Luis portando una manta con la fotografía de Esmeralda y la leyenda, “falto yo”.

También está Baruc, quien agradeció que entre los nombres de las mujeres por las que levantan la voz este el de su hermana Wendy, desaparecida desde enero de 2021. Y es que la leyenda “¿Dónde está Wendy?”, se hizo presente en todas las manifestaciones del país y hasta en España.

“Hicimos todo lo posible y lo imaginable, hablamos con gobernadores, secretarios, fiscales, almirantes, comandantes y hasta con ‘la maña’. Recorrimos terracerías, caminamos los montes y subimos cerros gritando tu nombre, nos sigues faltando. Perdón por no poder traerte de vuelta.

“No fui a la marcha. Al final siento que no es mi lugar porque mi objetivo era gritar el nombre de Wendy, pero ya vi que se convirtió en semilla, y Wendy anda floreciendo en todas las marchas de todo el país y, ¡qué bonito!”, escribió Baruc en sus redes sociales.

Por eso alzamos la voz, porque queremos que nuestros derechos no solo los defendamos nosotras, sino también los hombres, muchos ya lo hacen, viven una nueva masculinidad. Acabar con el machismo, la misoginia y la violencia contra nosotras es tarea de todos, porque nos lastima a todos.

Hoy quiero sumarme a todas las voces que gritan el nombre de Esmeralda y de Wendy, y de todas las que nos faltan. También al reclamo de que nos han robado todo, menos la dignidad. Hoy hago un silencio y elevo una plegaria por nosotras. Hoy grito también: “Ni una más”. Hoy 9 de marzo me sumo a un Día sin Nosotras.