Miguel Herrera es un caso sui generis entre los directores técnicos del futbol mexicano: Como una moneda, el lado de la cara, se trata del estratega de la nueva era DLL (Después de Lapuente-La Volpe) que mayor productividad tiene; por el otro, el de la cruz, está la controversia de un personaje mediático, atractivo para las marcas, que se autosabotea al perder el control de sus emociones.

Ahora que se vuelve candidato para dirigir a Tigres tiene una oportunidad que no debiera desaprovechar como otras anteriores por sus errores personales.

Estimado fan, en la anterior entrega hubo aquí el repaso de lo que significa gestión de recursos, que a grandes rasgos es administrar de forma adecuada una empresa, hacer que sus cualidades sean eficaces y sus cantidades eficientes. Un estratega profesional exitoso es ante todo un gestor aplicado, que además debe gestionar las voluntades de una plantilla de al menos 25 jugadores que tiene a su cargo. El liderazgo para lograrlo implica entonces una facultad primordial. El buen juez por su casa empieza. Una correcta dirección parte de una adecuada auto gestión.

Herrera, un timonel que aprendió de estrategas como los mencionados Manolo Lapuente y el ‘Bigotón’ La Volpe, además de Enrique Meza, a sus 53 años de edad ya comienza a cosechar frutos de un trabajo serio en el plano del área técnica.

Si alguien sabe leer entre las líneas de cada parcela en el rectángulo es Miguel, que en el transcurso de un partido cuida de ejecutar variables que puedan retomar o corregir el rumbo si es necesario. Su forma de plantear los partidos es por lo regular adecuada en el inicio y eso se debe a un buen estudio previo del oponente.

Su productividad queda fuera de discusión con sus dos campeonatos de Liga con el América en 2013 y 18, una Copa MX y otra de Campeones de Concacaf en 2019, más la Copa Oro con el Tri en el mismo año, palmarés que lo hacen un técnico rentable para cualquier entidad deportiva que desee esté a la altura de solventar su cotización y pagar un salario de 2.8 millones de dólares al año, es decir, un millón de billetes menos que el saliente de Tigres, Ricardo ‘Tuca’ Ferretti.

En efecto, en el terreno de su librito, la pizarra y la ejecución de su método, no hay aspectos cuestionables. El problema siempre radica con la otra mitad de este hombre que lo hace un ente polémico: Su manera de ser en otros aspectos de su vida.

El equipo que lo catapultó a las grandes latitudes fue el América, al que llegó 2011 y lo hizo campeón después de dos minitorneos para saltar a la conducción del Tri.

PUÑO DE EMOCIONES… DESBORDADAS

Miguel llegó al futbol profesional de Primera División en la temporada anual 1987-88, para los Tecos de la UAG. Inquieto por naturaleza llamaba la atención por su rapidez como delantero y su cabello rubio rojizo. Después, Miguel Mejía Barón le encontró mayor estabilidad como defensa lateral derecho.

Su fuelle y capacidad para moverse sin balón le llevó a la Selección Mexicana. Pero algo había que tomar muy en cuenta, su temperamento tan pasional que se reflejaba en cada balón disputado y se desbordaba en fuerza para recuperarlo cuando lo perdía era justo así, muy intenso.

Participó en el camino de México a su primera Copa América, en Ecuador 93, pero en un partido de eliminatoria mundialista para acudir a Estados Unidos 94, el 11 de abril de 1993,  escenificó en el juego contra Honduras en el Estadio Azteca un par de acciones ásperas con Dolmo Flores. En la primera, en una cobertura el delantero catracho le dio un manotazo en la cintura cuando el balón se fue por la banda. Herrera volteó y le reclamó con un pequeño frentazo que el centroamericano respondió con una cachetadita. El silbante los perdonó, pero la bomba de tiempo estalló minutos más adelante, cuando en un nuevo duelo el mexicano lo barrió con fuerza por detrás para ser expulsado.

EL AUTOSABOTAJE

El 2 de abril de 1994, en juego de Liga de su Atlante contra el León, al término del juego que perdieron los Potros, en plena entrevista en vivo para televisión un aficionado pasó detrás de él diciéndole algo, a lo que el Piojo volteó para corretearlo y darle tres patadas. El escándalo le costó que no estuviera en la lista final para la Copa del Mundo de ese año.

Casi exactamente tres años después, el 1 de abril de 1997, ya como integrante del Toros Neza, un amistoso contra Jamaica disputado en una cancha no profesional de Toluca, sin vigilancia ni aval de la FMF, el asunto se salió del script. Una batalla campal terminó en lucha con palos, cubetas y piedras. Y claro, Miguel tuvo una actuación especial con insultos y patadas voladoras.

Ya como técnico de la Selección Mexicana que tuvo una participación destacada en el Mundial de Brasil 2014, donde estuvo cerca de eliminar a Holanda en Octavos de Final, los planes eran que el ‘Piojo’ siguiera para el siguiente ciclo, el 27 de julio de 2015 se enfrentó en el aeropuerto al comentarista de TV Azteca, Christian Martinoli, para reclamarle sus críticas hacia él y le propinó un puñetazo. El tema le costó el despido como estratega del representativo nacional. Su sueldo por año era de 2 millones 700 mil dólares.

Mucho le ayudó el simpático mote de ‘Piojo’ como celofán del paquete de sus cualidades carismáticas.

EL PERSONAJE

En la medida en que progresaba como jugador, llegaba también su avance en otras facetas fuera del futbol. Su primer papel como actor invitado de telenovela fue en ‘Dos mujeres, un camino’, de 1993, donde estelarizaron Laura León, Erik Estrada e Itati Cantoral, entre otros En 2000 el turno fue para Siempre te amaré, al lado de Laura Flores. Antes, en 1999, cantó el tema ‘Sube que baja’ con el grupo musical El Círculo,

En plena efervescencia y luego de sus descomunales gestos y berrinches en el banquillo, Herrera comenzó a ser contratado por diferentes marcas en diferentes momentos, entre ellas Banamex, Herklin, Sky, Melox, Ciel, y Chiapas.

La campaña más recordada es la de Segunda Mano, donde habla con un periquito, porque la Procuraduría Federal del Medio Ambiente (Profepa) se opuso, porque a su juicio fomentaba el tráfico de especies de vida silvestre.

Se hacía alusión a la lluvia de críticas que recibió en 2015 cuando como técnico nacional se prestó al contrato que le ofreció el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con un paquete de cinco tuits a favor de este emblema político a cambio de 10 millones de pesos. El técnico no acabó el contrato por el escándalo y el pago fue proporcional.

LA MARCA PERSONAL

“El ‘Piojo’ nunca va a cambiar porque es un ser auténtico”, afirma otro controvertido hombre como Hugo Sánchez Márquez.

Un detalle importante: Miguel no se ha dado cuenta, hasta la realización de esta columna, de la trascendencia de sus berrinches. Su último autosabotaje fue en diciembre de 2020, cuando tras la eliminación en Concachampions ante Los Angeles FC tuvo un zafarrancho con u integrante del cuerpo técnico rival, y eso le costó una vez más que le rescindieran el contrato. Sus declaraciones al respecto siempre fueron en torno al resultado, a pesar de que el Club América emitió un duro comunicado donde decía que el estratega no comulgaba con la imagen y valores de la entidad.

Una cosa es cierta, a pesar de todas las oportunidades perdidas, Miguel Herrera continúa como un técnico cotizado para los clubes grandes e incluso para dirigir a otras selecciones internacionales, como fue el caso de Chile hace un par de años. Él mismo llegó al Tri como bombero en 2013 para rescatarlo de la debacle que hubiera significado perder 600 millones de dólares al no clasificar al Mundial 2014.

Lo que se le dificulta es controlar su ira y emociones, porque es un tipo fiel a sí mismo. Es muy complicado imaginarse al ‘Piojo’ con un asesor de imagen pública, y es complicado que a su edad pueda comprenderlo después de tantos traspiés.

Tosa su sencillez para dar siempre la cara a entrevistas, su siempre dispuesta manera de tener contacto con las masas y su preocupación por vestir bien –como se lo dijo a este columnista en una charla imperdible para la revista Playboy en 2011– no son suficientes para que él comprenda que cuidar una marca personal va mucho más allá.

Sin embargo, le puede ir muy bien en Tigres, y con él a la institución deportiva bien respaldada económicamente por Cemex, y con la plantilla más cara del futbol nacional, con un valor en el mercado de 65.3 millones de dólares.

Tigres no renovará el contrato del ‘Tuca’ Ferretti, otro hombre hiper pasional, que dejará a este equipo después de dirigirlo 22 torneos consecutivos, o sea, 11 años, tiempo en el que cosechó cinco títulos de Liga, uno de Copa MX, tres de Campeón de Campeones y una Liga de Campeones de la Concacaf, además del Subcampeonato en el Mundial de Clubes 2021, y ser reconocido mejor director técnico de la Liga casera en un par de ocasiones.

La combinación puede ser perfecta, si es que se concreta. Pero también deben presupuestarse los conflictos que de vez en cuando aparecerán en torno a los siempre infaltables piquetes del ‘Piojo’. #VamoAver

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de que funge como Senior Editor en el diario AM de Querétaro desde noviembre de 2020. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana”, y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.