Es impresionante el papel que las mujeres están realizando en los Juegos Olímpicos de Tokio, todas ellas haciendo historia, abriendo puertas, rompiendo techos de cristal, pactos patriarcales, pero sobre todo, siendo ejemplo para las nuevas generaciones.

Miles de niñas se ven identificadas en las mujeres atletas que hoy son aplaudidas, no solo por representar a su país, sino por su esfuerzo y dedicación en las justas deportivas, en donde nunca una mujer había participado, como es el caso de la japonesa Momiji Nishiya y la brasileña Rayssa Leal, quienes ganaron medallas en la disciplina de skateboarding a sus 13 años.

En el deporte, las mujeres siguen rompiendo barreras. Tal es el caso de nuestra gimnasta olímpica Alexa Moreno, quien en las olimpiadas de Río de Janeiro fue presa de críticas y señalamientos por su peso a través de las redes sociales, conocido como ciberbullying, y que ahora se encuentra entre las ocho finalistas que lucharán por una medalla en la prueba de salto de potro.

También están nuestras clavadistas Gabriela Agúndez y Alejandra Orozco, quienes ya consiguieron la medalla de bronce en salto sincronizado de 10 metros.

Igual que la selección femenil de softbol, que si bien no retuvo la medalla de bronce, hizo historia al participar en este deporte donde solamente había seis selecciones.

Lo que ha llamado la atención en estos Juegos Olímpicos es la forma en que las deportistas buscan romper los cánones, tal es el caso de la selección de gimnasia de Alemania, quienes se presentaron con trajes completos, desde los tobillos hasta el cuello y con mangas largas, a fin de dejar de sexualizar el cuerpo femenino.

En ese mismo sentido aparecieron las jugadoras noruegas de handball de playa, al participar con shorts y no con bikini, por lo que fueron multadas.

Por ello, deportistas de voleibol de playa, atletismo, bádminton y tenis, se sumaron a la petición de que las mujeres puedan presentarse con uniformes que les permitan sentirse más cómodas, y no con atuendos más cortos o entallados que los que usan los hombres.

Años atrás era impensable ver a tantas mujeres romper paradigmas en diversas disciplinas como las vemos ahora, y mucho menos levantar la voz para cambiar estándares y reglas establecidas y hechas por hombres.

Es de admirar y aplaudir lo que las mujeres hacen en el deporte y la lucha que dan por hacer las cosas distintas, entre ellas, la gimnasta norteamericana Simone Biles, quien con honestidad y valor decidió retirarse de la justa para proteger su salud mental. Una atleta que no solo se ha enfrentado al racismo, sino también al abuso sexual por parte del exmédico del equipo.

Lo anterior nos invita a una reflexión profunda sobre el papel de las mujeres en el deporte y la presión a la que son sujetas, tal y como ocurre en diversos sectores y ámbitos de todo el mundo. Mi admiración y reconocimiento a todas ellas.