Hace 10 años que la mortalidad materna no registraba números a la alza, al contrario, se había logrado disminuir año con año, pero debido a la pandemia por COVID-19, se disparó.

Lo anterior sumado a aquellos casos en donde hubo violencia obstétrica en labor de parto o puerperio.

El Observatorio de Mortalidad Materna en México destaca que, en lo que va de 2021, se han suscitado 335 muertes maternas, las cuales, comparadas con las 206 que se registraron en 2020,  representa un incremento de 129 fallecimientos.

México se distinguía por su trabajo en ir a la baja en muertes maternas como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; sin embargo, en los últimos años las muertes por esta causa volvieron a repuntar.

La pandemia por el virus el COVID-19, las hemorragias obstétricas, la enfermedad hipertensiva del embarazo y otras comorbilidades han provocado más fallecimientos. Mismos que, en su gran mayoría, son previsibles, prevenibles y evitables.

El doctor Jai, académico de la Facultad de Salud en la Universidad Anáhuac México, sostiene que existen una multitud de retos que deben ser atendidos para evitar que las muertes maternas aumenten; por ejemplo, que para el año 2025 se reduzca en 50 por ciento la anemia en mujeres no embarazadas en edad reproductiva.

Otro reto, afirma el doctor, es el embarazo adolescente, pues 17 de cada 100 nacimientos en el país son de mujeres menores de 20 años (INEGI, 2020), y una de cada dos adolescentes de 12 a 19 años que inicia su vida sexual se embaraza (INEGI, 2016).

Dichas circunstancias, sumadas a la pandemia, llevan a una incidencia negativa que pone de nuevo a México en punto cero en mortalidad materna.

Lo anterior significa que si el sector salud no pone atención a esta problemática y deja a su suerte la atención antes, durante y después de un parto, México no podrá cumplir sus compromisos internacionales para disminuir a 11 decesos por cada 100 mil nacidos para 2030.

Cifras de la Secretaría de Salud destacan que en los primeros cuatro meses del año la razón de mortalidad materna que se obtiene al calcular el número de defunciones por cada 100 mil nacimientos estimados, se incrementó 72 por ciento con respecto al mismo periodo de 2020.

La dependencia federal detalla que, de los 335 decesos por maternidad, 60 de ellos fue por no haber recibido atención médica pública ni particular.

Otro factor es la violencia obstétrica, también considerada una forma de violencia contra la mujer, ejercida por los profesionales de la salud en la labor de parto y el puerperio, al constituir una violación a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, además del maltrato físico y verbal

La mortalidad materna se suma así a todas las pandemias que hoy vulneran los derechos y dejan a su suerte a millones de mujeres en nuestro país.

Estas pandemias deben atenderse con toda la fuerza del Estado mexicano porque los costos y consecuencias son incalculables y, en algunos casos, criminales.