Quiero hacer un llamado urgente a la civilidad política, al respeto a la democracia y al ejercicio de las libertades.

Me parecen inaceptables, verdaderamente preocupantes y lamentables -por decir lo menos-, las expresiones, descalificaciones, adjetivos y condenas que se han hecho desde el púlpito mañanero en los últimos días.

Descalificaciones dirigidas a los convocantes a la marcha del próximo domingo 13 de noviembre para la defensa del Instituto Nacional Electoral (INE), de la democracia, del voto libre y secreto, de la pluralidad, de la alternancia y de la ciudadanía.

Los dichos mañaneros son como dardos envenenados, con toda la intención de continuar polarizando a nuestro México, dirigidos también por quienes desde la trinchera ciudadana estaremos participando en ella, ejerciendo legítimamente nuestro derecho a manifestarnos y a la libertad de expresión.

Esta no es una convocatoria de partidos, es ciudadana porque es convocada por la sociedad civil organizada, por eso estaremos participando quienes coincidimos en que es la hora de defender al INE, la democracia y las libertades.

Es la hora de una marcha ciudadana en donde el espíritu, el corazón, es justamente la defensa democrática de México, aquello que se ha construido a lo largo de tantos años y que ha costado, incluso, la vida de algunos ciudadanos, por eso nada ni nadie la va a detener.

En el corazón de una democracia están la pluralidad de pensamiento, la defensa de las libertades, de nuestra credencial de elector, del conteo y el respeto de nuestros votos.

Ya lo dijo el senador Germán Martínez: “Para algunos muchos o millones de nosotros esto se traduce en un ‘Golpe de Estado’ a nuestra democracia, a la cual vamos a defender. El INE no se toca”.

Siempre he defendido todas las formas de pensar, y lo he demostrado a lo largo de mi carrera política tanto en el Senado de la República como fuera de él. Por eso lamento profundamente que desde la más alta autoridad de este país, que es el Presidente, se descalifique, condene y adjetive de forma tan hostil.

Me parece muy preocupante porque pone en riesgo la seguridad de la propia marcha y de los participantes, pero estoy segura de que nada ni nadie la va a detener, ni nos van a detener.

Termino como empecé: hago un llamado urgente a la civilidad política, al respeto a la pluralidad de pensamiento y a esta convocatoria eminentemente ciudadana.

Nos vemos el próximo domingo a las 10:30, en el Ángel de la Independencia. Salgamos a defender la democracia y al INE que, por cierto, es reconocido internacionalmente.