“Mi sorpresa fue enorme al darme cuenta que no había vacunas disponibles para mis hijos, ¿cómo puede ser? Cuando hace años acudías a los institutos de Salud y era tan accesible y hoy ya no. Nos dicen que no hay. Ni siquiera en hospitales particulares las encuentras”, me dijo Alejandra, mamá de Luis y Monserrat.

Son muchos los padres de familia que se preguntan cuándo podrán completar el esquema de vacunación de sus hijos e hijas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2021, solo 27.5 por ciento de niñas y niños menores a un año de edad cuenta con un esquema de vacunación completo; en 2012 la cobertura era de 74.2 por ciento.

Estamos hablando de que en siete años la vacunación de niños y niños cayó 70 por ciento, es decir, solo tres de cada 10 niñas y niños mexicanos cuentan con su esquema completo de vacunación.

Si bien es cierto que la pandemia por COVID-19 puso en jaque al sistema de Salud no solo de México sino del mundo, la cobertura de vacunación infantil no puede quedarse en un impasse, hacerlo es gravísimo, porque nuestros niños y niñas viven bajo la amenaza de contraer enfermedades como tuberculosis, hepatitis B, tétanos, tosferina, sarampión, rubéola, neumococo, poliomielitis, rotavirus, difteria, paratoditis e infecciones por influencia tipo B.

Las vacunas no son opcionales, son un derecho y es obligación del Estado hacer valer el derecho a la salud a través del esquema completo de vacunación. No se puede soslayar cuando de salud infantil se trata. Nuestros niños y niñas deben contar con todas sus vacunas.

Solo 35.8 por ciento de las niñas y niños con dos años cumplidos alcanza el esquema completo de vacunación, cifra distante a la que se tenía en 2006, cuando era 84.7 por ciento.

Hoy como nunca urge una campaña nacional de vacunación, ir al encuentro de esos menores que no tienen el esquema completo de vacunación. No podemos quedarnos como espectadores, debemos hacer valer el derecho a la salud.

Como bien lo dicen el doctor Jaime Sepúlveda y otros especialistas, este retroceso en la cartilla de vacunación es, sin duda, responsabilidad del Gobierno federal, porque estas vacunas no se compraron a tiempo o su distribución ha sido pésima o, peor aún, ambas cosas.

No podemos ni debemos aceptar condenar a miles de niñas y niños a enfermedades que son perfectamente evitables. Es responsabilidad de las autoridades de Salud contar con las vacunas a tiempo, con oportunidad y suficiencia. Es urgente garantizar la salud a nuestra niñez en todo el país.

Hacemos un reclamo, un llamado urgente, a completar el esquema de vacunación para evitar enfermedades, pero, más aún, la muerte. Una vacuna puede hacer la diferencia.