Hay Juegos Olímpicos en Londres y campañas políticas en apogeo, en Estados Unidos y Venezuela. Siguen los conflictos en Siria. El FMI confirma la recesión en España. Otro joven monje tibetano se autoinmola…

Me detengo en Venezuela porque ahí ruge la voz del cañón electoral y porque cualquier parecido con México, si lo hay, es pura casualidad.

En el país del sur, donde habrá elecciones presidenciales el próximo siete de octubre, se habla del pasado contra el futuro. Es la lucha de Hugo Chávez, “el coyote”, contra Henrique Capriles, el “correcaminos”.

Con un cáncer incurable pero en remisión bajo el efecto de esteroides, el Comandante de 58 años sigue en pie de guerra. Con más de 14 años en el poder y en busca de su tercera reelección, representa el pasado.

El excoronel se enfrenta a un rival joven, rico y bien parecido quien, a sus 40 años, representa el futuro.

Del Comandante ya lo sabemos casi todo: es jefe máximo de un Estado Bolivariano y socialista así como de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que incluye a Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, entre otros. Es mesiánico y su palabra es la Ley.

Su rival se autodefine como “progresista”, de “centro izquierda” porque, insiste, los conceptos clásicos de derecha e izquierda ya no existen. Y quiere el regreso de la iniciativa privada a un país donde el Estado manda desde fines del siglo pasado, sin rendirle cuentas a nadie.

Capriles no la tiene fácil para decir lo menos, pero logró, por primera vez en años, unir a la oposición. Y eso no es poca cosa.

Pero, ojo, es posible que Chávez gane. Esencialmente por el control que tiene sobre la maquinaria electoral, y porque… bueno, la gente pobre lo quiere (sus programas sociales no tienen nada que envidiarle a los del DF por ejemplo) mientras que los ricos le huyen (por aquello de su socialismo bolivariano). Y en Venezuela, los pobres son los más y ahora les va mejor que antes.

Por lo menos así lo asegura un informe reciente de la CEPAL que contrasta con los análisis de la oposición que aseguran todo lo contrario.

Desde el 2010, Venezuela aparece como el segundo país de América Latina donde más se ha reducido la pobreza en los últimos 12 años, detrás de Ecuador, que entre 1991 y 2010 la redujo en 26,4%, según la misma fuente.

Es el dato más elogioso de los chavistas sin duda alguna.

El candidato del pasado y el del futuro coinciden en la dependencia del precio del petróleo para la viabilidad de sus proyectos. En el caso del programa de Capriles, donde hay cabida para el sector privado, hay más aplicabilidad en las políticas y menos vulnerabilidad en la economía.

Ahora, los expertos en comunicación política aseguran que Chávez y Capriles serán física e ideológicamente opuestos, pero lo que ambos comunican al venezolano de a pie no difiere mucho.

Hay dos diferencias, de acuerdo con Iria Puyosa, una reconocida investigadora venezolana especializada en comunicación política.

El Comandante siempre ataca directamente a su adversario, y éste, a menos de tres meses del Día D, apenas empieza a nombrarlo.

Y el poder ha convertido al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en un talentoso “cuenta cuentos” mientras que su joven rival es menos emotivo, más distante. Capriles comunica mejor persona a persona.

El ex militar destaca su personalidad, es un “largo yo”. El otro, el “yuppie” dirían algunos, habla siempre de su equipo, es un “corto nosotros”.

¿Qué dicen las encuestas? De acuerdo con la más reciente de Datanálisis, 

@chavezcandanga, con 3.203.455 seguidores en twitter, lleva una ventaja de 15.3 puntos sobre @hcapriles, con 1.032.273 fans en la misma red social. 

Mediciones y proyecciones aparte, por primera vez desde 1998, la moneda está en el aire en la patria de Bolívar. Suena familiar, ¿o no?