La victoria de “nuestro Checo” en Montecarlo se da por esa férrea actitud y carácter de nunca darse por vencido ni agacharse ante nadie.

Ese es su lema de batalla, “Never give up” y nunca ha sido más acertado en este impredecible fin de semana en Montecarlo.

Sergio Pérez pelea con argumentos con todos los de arriba sin dudar siquiera, así se le reconoce y respeta, nadie se lo ha regalado, lo ha ganado a pulso.

Desde las prácticas libres del viernes y la calificación del sábado, su experiencia, resiliencia y la difícil paciencia, le hicieron tomar nota, observar, plantear estrategias con sus mecánicos y jefes partiendo de una premisa fundamental…

MAX NUNCA PUDO METERSE

Desde la “Qualy 3”, la que reparte los 10 primeros sitios en la parrilla, “Checo” puso un gran tiempo de vuelta que su compañero y líder de Red Bull, Max Verstappen, nunca pudo alcanzar.

A decir de Max, su vuelta rápida se venía trabajando cuando “Checo” pierde el auto, choca; Carlos Sainz Jr., en su Ferrari, se golpea en el auto de Pérez, y se termina la sesión para frustración de Max y otros más que señalaban que “el choque de Sergio nos impidió hacer la vuelta rápida”.

Sólo que “los hubieras” no valen

Aun así, Max arrancaría al lado de “Checo” en la segunda fila detrás de los Ferraris y los escépticos preveían “instrucciones de equipo” para dejar pasar a Max. Esto también es parte de “los hubieras”.

APARECEN LOS DUENDES DE LA PISTA

La lluvia se convirtió en el factor clave para esta carrera, como ha ocurrido en otros Grandes Premios en el Principado.

Primero, lluvia intermitente; luego, chubascos, luego seco. Más tarde otra lluvia y, finalmente sol radiante para la segunda mitad de la carrera.

Los Ferraris se fueron adelante en el arranque lanzado con lluvia, los Red Bulls entran por llantas para pista seca.

Los primeros equivocan estrategias y en medio de este caos, “Checo” es el que gestiona mejor las condiciones, tomando una delantera sólida aprovechando que Carlos Sainz Jr., el “dos” de Ferrari se colaba al segundo lugar delante de Max Verstappen, frustrado, por no poder meterse a pelear el liderato en este circuito con muy escasas oportunidades de rebase.

Red Bull enfocó sus baterías en sostener el liderato de Sergio, ya si Max se metía al segundo… también es parte de “los hubieras”.

MAX APOYANDO A ‘CHECO’

Al campeón del mundo no le quedaba de otra, sino presionar al Ferrari de Sainz para encontrar la oportunidad de rebase que nunca llegó.

Esa presión de Max a Sainz obliga al español a cuidarse del Red Bull de Verstappen, al tiempo de atacar al otro, el de “Checo”, por el liderato.

Pero tampoco nos vayamos con la finta: Max buscaba rebasar al Ferrari de Sainz para irse con todo sobre “Checo” que, a su vez, se beneficiaba de esa estrategia de Max para enfocarlo todo a mantener el liderato que en esas condiciones su equipo apoyaba.

TRIUNFO HISTÓRICO

“Checo” manejó rayando en la perfección, cuidando sus llantas y maniobras, alejándose de las bardas y beneficiándose de todas esas circunstancias e imponderables de este excepcional Gran Premio de MÓNACO.

El tercer triunfo de Pérez se da por feliz coincidencia en el día que el propio “Checo” decide rendir un homenaje al gran Pedro Rodríguez y, de paso, se coloca como el mexicano con más victorias en la F1; Pedro logró dos en su carrera.

NO NOS HAGAMOS BOLAS

Así las cosas pues, “nuestro ‘Checo’” es un gran piloto que hoy se ve enfocado en lo suyo: privilegiar el trabajo en equipo. Para eso lo trajeron y va entregando resultados más allá de lo esperado.

Red Bull tiene su “Joya de la Corona” en Max Verstappen, un piloto fuera de serie de los que aparecen muy de vez en cuando. Sin duda, Sergio lo vive y lo sabe mejor que nadie, este triunfo le dará, sin duda, más elementos para su inminente renovación con Red Bull… así de fácil.