Hace unas semanas, parecía imposible que el diálogo y el acuerdo le ganaran la batalla a la imposición. Digo esto, porque nadie pensaría que en el Senado aprobaríamos, por unanimidad, la Ley de Revocación de Mandato y de Juicio Político.

Cuando el acuerdo y el diálogo se imponen todos ganamos; pero, sobre todo, gana México. La Constitución y las leyes no se pueden reformar al deseo de una persona.

Dialogar con el que piensa distinto, intercambiar puntos de vista para llegar a un mismo fin debe ser la regla. Acordar con el contrario, con el opositor, no significa perder, significa hacer política, y México necesita una política con altura de miras, una política plural e incluyente.

Pensar diferente o tener una ideología distinta no debe ser un impedimento para legislar a favor de quienes nos eligieron en las urnas, de quienes nos dieron su voto de confianza y sueñan con un país mejor.

Todas las leyes son perfectibles, y todas se deben adecuar a la realidad y a los tiempos que vivimos, pero no por imposición, porque el Congreso es la representación de los ciudadanos, y en congruencia, se debe legislar escuchando a todas las voces.

Hacer uso de la mayoría parlamentaria para avalar una ley a modo a nadie le conviene, porque siempre terminará en un controversia constitucional, ¿por qué?, porque no se puede pasar por alto el mandato de la Constitución.

Tanto en la aprobación del Juicio Político como de Revocación de Mandato ganó el consenso, porque ambas incluyen las posturas y sugerencias del bloque opositor, que lo único que pretendía era no violentar la Constitución y legislar a favor de México y no del Ejecutivo Federal.

Si bien es cierto que la redacción de la pregunta que se formulará a los ciudadanos, en cuanto a la Revocación de Mandato, no fue exactamente la que la oposición propuso, sí recoge en su espíritu la posición opositora a fin de garantizar que la consulta no se trate de una ratificación sino de una verdadera revocación.

Y es que la revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por los ciudadanos para determinar la conclusión anticipada en el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de confianza.

Mientras que la Ley de Juicio Político, tiene el objetivo principal de mejorar los procedimientos para hacer sujetos de responsabilidad a los servidores públicos; abroga la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos y, lo más importante, prioriza el federalismo y la autonomía de los estados, ya que la Cámara de Diputados no se impondrá ante los Congresos locales.

No cabe duda que cuando el diálogo y el acuerdo le ganan a la imposición, la democracia no solo prevalece, sino que se fortalece. Se gana más cuando se hace política que cuando se instruyen las mayorías. Se gana más cuando se incluye y se escucha al que piensa y opina diferente, que cuando se impone el pensamiento de una sola voz.