Y sucedió en algún momento que el club de Tobi abrió sus puertas no solo para La Pequeña Lulú y sus compañeritas, sino para todos los integrantes del vecindario. El dueño del balón se dio cuenta de que saber jugar significa primero saber respetar, y que el deporte permite un desarrollo como actividad social.

Hace unos días, en el marco de la primera fase de la Eurocopa 2020 que se juega en 2021 se recrudeció una polémica que parecía extinguida después de aparecer hace 10 años.

El nombre de Manuel Nauer saltó a la palestra por cuestiones externas a su enorme calidad en el terreno de juego, como arquero de la selección de Alemania. En una entrevista, apoyó públicamente a un compañero que reconoció de forma anónima que era gay, por lo que invitó a todos los colegas a salir del clóset para aliviar de algún modo esa presión.

“Los hinchas van a acostumbrarse rápidamente, porque lo que a ellos les importa es el rendimiento del jugador, no sus preferencias sexuales. Quien sea homosexual debería decirlo”, expuso entonces a la revista Bunte (Multicolor, en alemán) que se edita en su país, lo que generó el debate en redes sociales sobre si él era uno de estos hombres que ya no querían esconderse.

Nauer, casado con la modelo Kathrin Gilch.

El contexto de entonces era efervescente. Theo Zwanzinger, presidente de la Federación Alemana de Futbol, opinaba en esos días que era “una lástima” que los futbolistas homosexuales no pudieran rendir al cien por ciento de su capacidad por perder energías en su esfuerzo por mantener oculta su verdadera personalidad.

En medio de este panorama es que fue entrevistado Neuer en 2011. Es decir, no fue algo a lo que se refiriera de manera particular. Sin embargo, en la Euro 2020 el mismo futbolista refrescó el asunto al manifestar su apoyo a la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero,  e Intersexual (LGBTI).

INCOMODA ESPECTRO DEL ARCOIRIS

Neuer salió con un vistoso brazalete con los colores del arcoíris, que simbolizan el movimiento LGBTI.

Ya antes, FIFA y UEFA habían unificado el criterio de que la bandera LGBTI no es política, por lo que podría ser utilizada en algún momento por jugadores y fans en los estadios del futbol sin riesgo de sanción. Era en todo caso una connotación incluyente de la diversidad.

El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, que se ha pronunciado en varias ocasiones contra la homofobia, se encogió de hombros en un inicio tras los dos primeros partidos de los alemanes en la Euro y la persistencia de su guardameta por usar este icono.

Sin embargo, la solidaridad tuvo un límite. Viktor Orban, primer ministro de Hungría, previo al partido del 23 de junio en el Allianz de Munich frente a Alemania, solicitó que se respetara la prohibición de UEFA para iluminar la fachada con los colores del arcoíris.

La confederación europea rechazó la iniciativa, pues mencionó en un comunicado que es una organización políticamente y religiosamente neutral, y que, “dado el contexto político de esta petición –un mensaje sobre una decisión tomada por el Parlamento nacional húngaro– la UEFA debe rechazar esa petición”.

El organismo europeo recibió una carta del alcalde de Munich, Dieter Reiter, en el que este exponía que la petición era porque el parlamento húngaro aprobó una polémica normativa que prohíbe hablar sobre homosexualidad en los programas escolares.

LOGO ‘RECOLOREADO’

La negativa de la UEFA generó que el hashtag #Regenbogenfarben (colores arcoiris) marcara tendencia en Twitter en Alemania, con usuarios individuales e institucionales llamando a iluminar el resto de los estadios del país con los colores vetados en esta ocasión para la Allianz Arena de Múnich, así como a que el público vista estos colores.

Incluso, hay estadios alemanes como el de Frankfurt y Colonia que piensan sumarse, según comunicaron estos clubes.

A pesar de prohibir la iluminación LGBTI, la UEFA participó que entendía la intención de enviar un mensaje para promover la diversidad y la inclusión, y que por eso lanzó una campaña previa a al Euro 2020 con el mensaje ‘Sign for an Equal Game’ con el fin de animar a los fans, jugadores, clubes, federaciones nacionales y otras partes implicadas en el futbol a unirse a la lucha contra la discriminación.

Ante la inconformidad de los fans en general y de la comunidad LGBTI en particular, la UEFA presentó una versión de su logo con los colores del arcoíris y un comunicado con la reiteración de que no se pueden secundar gestos políticos, pero sí se tiene el firme compromiso de una sociedad más diversa e inclusiva.

‘PUTO’ EL QUE NO BRINQUE

El lío de los colores se da justo quizá con el mismo punto de partida, el de dar un mensaje contra la homofobia, pero en dirección contraria o, mejor dicho, hacia ningún destino claro, la FIFA aplicó un nuevo correctivo a la Federación Mexicana de Futbol (FMF), de que su Selección deberá jugar dos partidos internacionales eliminatorios para Qatar 2022 a puerta cerrada.

El castigo se aplica a la FMF, pero realmente es una sanción para los fans, con la idea de que así se podrá contrarrestar la fuerza desmedida con la que ya creció este exabrupto de las tribunas para insultar al portero rival mientras despeja.

Algo ha sucedido para que en apariencia se saliera de control –¿alguna vez se tuvo?– la manifestación hosca de los asistentes al estadio que a pesar del dinero invertido en ‘reparar el daño’, entre el pago de multas y distintas campañas que pretenden erradicar lo catalogado por la FIFA como ‘grito homofóbico’ sin ningún grado de éxito.

Los federativos salen en televisión con gesto de enojados para decir que ‘ahora sí’ se llegó al límite, y podría darse el caso de que México pueda quedarse sin asistir a un Mundial.

El asunto tiene un trasfondo político-económico más que social.

No hay que olvidar que la FMF desea tener una participación más protagónica que la de aportar estadios en la sede tripartita para la edición 2026, junto con Estados Unidos y Canadá.

Lo que el alto mando desea es que el Estadio Azteca vuelva a ser sede de una inauguración mundialista, con todo lo que ello confiere en cuanto a participación de negocio local.

Estados Unidos no desea darle esa oportunidad. Comparte la organización de la Copa del Mundo para no hacerse cargo de los gastos e infraestructura total. Pero de eso a darle alguna rebanada del pastel con cereza a los invitados es otra cosa.

Un argumento que podría tomar fuerza para no darle de más al vecino tricolor podría ser justamente ese, de que los fans no se saben comportar.

En casi una década, México no supo defender ante el máximo organismo futbolístico el porqué una palabra coloquial no representa en el papel más que un insulto divertido que no solo se vierte por el respetable a miembros de la comunidad LGBTI ni mucho menos a los homosexuales.

El uso común de ‘puto’ en México es para insultarlo prácticamente todo, sin orientación a lo sexual, surgió de manera espontánea de la masa, y solo esta podría extinguirlo de manera natural.

Cuando ya el hecho es salpicado por normativas, la gente reacciona peor de manera adversa: ‘así soy y qué’.

Nadie dice que esté bien, pero menos forma habrá de expulsar este insulto anónimo multitudinario con regaños y sanciones.

Las medidas a aplicar dentro de los estadios pueden funcionar en el momento, pero a la larga se requerirá más que ceños fruncidos.

Curiosamente, la comunidad LGBTI no se pronunció hasta ahora quejándose ante derechos humanos por este grito que es maldoso y nada más.

Entonces, ¿puto el que esto no lea? No, mejor que nomás caiga la maldición de los dioses del estadio para quien no opine. #Sip

Fuentes externas: Bunte.De, Infobae, Matutino español Marca, Videocolumna del autor en MedioTiempo.com, nota del mismo en AM de Querétaro, y Fan Datos de CID Consultoría

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de que funge como Senior Editor en el diario AM de Querétaro desde noviembre de 2020. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana”, y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.