Actualmente, gracias a las luchas sociales y al progresismo político internacional, cada día es más común ver a dos personas del mismo sexo siendo pareja; sin embargo, aún hay excepciones, gobiernos que no están del todo de acuerdo con ello.

Como en Hungría, donde su Parlamento recientemente aprobó una ley que prohíbe exponer los contenidos que hagan referencia a la homosexualidad en los colegios y en programas de televisión dirigidos a menores de edad.

Ante esto, ha sido el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, quien ha defendido la medida asegurando que con ella serán los padres de familia quienes decidan cómo educar a sus hijos y no los programas televisivos ni los centros educativos.

Al darse a conocer esta noticia, han sido diferentes los líderes internacionales quienes se han manifestado contra la reforma y la postura de Orbán. Como Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europa, quien ha asegurado que esta normativa “es una vergüenza”, por lo que hará lo que esté en sus manos para detenerla.

Asimismo, Mark Rutte, primer ministro de Holanda, ha declarado que, de seguir con esta posición, Hungría dejaría de tener espacio en la Unión Europa, a la cual ingresó en 2004, porque no está representando sus derechos fundamentales.

En el Artículo 2 del Tratado del bloque europeo, por ejemplo, se especifica que “la Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los de las personas pertenecientes a las minorías“.

Al respecto, es la profesora e investigadora del Tecnológico de Monterrey, Marta Ochman, quien asegura que Orbán sólo está impulsando esta ley para rendir electoralmente, pues a diferencia de otros países europeos, en Hungría es bien sabido que la mayoría de los adultos mayores apoyan este tipo de políticas no progresistas.


“Orbán toma este tipo de medidas porque electoralmente le rinden, y para que eso cambie debe haber un giro generacional. Los jóvenes evidentemente tienen otras visiones”

Marta Ochman

Académica del Tec de Monterrey y especialista en política europea

Esa diferencia de ideologías se ve reflejada, por ejemplo, en el informe A long way to go for LGBTI equality que la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) publicó en 2019, y en el cual se resalta que el 73 por ciento de los 140 mil encuestados de 18 años asegura que Hungría es un país que definitivamente no combate la intolerancia contra la comunidad LGBTI.

Bajo ese panorama, es la maestra Cristina Godos, internacionalista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, quien reafirma que Orbán seguirá teniendo el triunfo si el ala conservadora de su país continúa existiendo.

“Es un grupo que se quedó ahí guardado tras la Guerra Fría, y que sigue representando un desacuerdo con el discurso democrático que se da sobre todo en el ala occidental”, dice la maestra.

Oposición, el freno de Víktor Orbán

A lo largo de los pocos más de 10 años que Víktor Orbán lleva en el poder, ningún partido político lo ha podido derrocar. Sin embargo, en 2022 que se lleven a cabo las elecciones parlamentarias, podría haber una oportunidad para que eso suceda.

Tan sólo en las últimas semanas, diferentes sondeos han pronosticado que, en caso de que exista una coalición de seis partidos que intente quitarle el poder a Orbán, son altas las probabilidades de que ocurra.

Ante esto, es la también especialista en política europea, Marta Ochman, quien comparte que esa victoria podría darse verdaderamente si la oposición se enfoca en temas de corrupción y no tanto en el diálogo de la igualdad, tomando en cuenta el gran número de votantes de edad avanzada que apoyan al primer ministro.

“Tras las elecciones de 2022, pronostico que el partido de Viktor Orbán será el más votado a nivel nacional, a no ser que realmente haya una crisis económica muy fuerte que lo perjudique o algún escándalo de corrupción”, agrega.

Para Ochman, ese último punto podría presentarlo la oposición si se demuestra que el gobierno del primer ministro no tiene la capacidad de asegurar la transparencia con la que está manejando los fondos que la Unión Europea le entrega para combatir la pandemia por COVID-19.

“Si la oposición puede demostrar esos escándalos de corrupción y si la Unión Europea puede con ese argumento detener el dinero para Hungría, el gobierno de Orbán entraría en una crisis económica y con eso lo derrocarían”, asegura.

De ese modo, se espera que, antes de que los partidos opositores húngaros den a conocer sus movimientos en el marco de las elecciones parlamentarias, sea la presidenta de la Comisión Europea quien también dé a conocer las medidas que podría implementar en contra de la ley de Orbán, como impulsar una junta con los líderes europeos para dictar sanciones contra su administración.

También puedes leer: ¿Por qué la Selección de Hungría rechaza el Black Lives Matter y no se arrodilla? (VIDEO)