El movimiento Black Lives Matter cada vez está ganando adeptos; sin embargo, también ha generado sus detractores entre ellos la Selección de Futbol de Hungría que este sábado causó polémica y críticas en un partido amistoso.

Todo ocurrió unos minutos antes del inicio del partido amistoso entre Hungría e Irlanda, cuando los irlandeses decidieron arrodillarse en apoyo del movimiento Black Lives Matter en forma de protesta.

Los jugadores de la Selección de Irlanda se arrodillaron al igual que muchos otros deportistas, quienes en diferentes deportes se han manifestado en favor del Black Lives Matter.

Fue Colin Kapernick, ex jugador de fútbol americano, quien inició esta manifestación cuando durante la entonación del himno nacional estadounidense se mantenía con una rodilla al suelo, lo que le valió un veto de la NFL.

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Pese a ello, los futbolistas de Hungría decidieron no unirse a dicha protesta y se mantuvieron en pie, lo que les ganó el abucheo por parte de los aficionados, así como chiflidos debido a su acción.

En respuesta, los húngaros se mantuvieron en pie y ante los abucheos comenzaron a señalar el parche que portan en una manga de su uniforme en la que se lee la palabra: “respeto“.

¿Por qué no se arrodillaron?

La respuesta tiene que ver con el movimiento y sus orígenes pues cabe recordar que Black Lives Matter basa muchos de sus principios en el Manifiesto Comunista, y no es secreto que guarda estrecha relación con una doctrina comunista y marxista.

Precisamente por ello es que si repasamos la historia encontraremos que Hungría padeció por muchos años de un régimen comunista a mediados del siglo XX.

El comunismo en aquel país fue orquestado por el Partido de los Trabajadores Húngaros, liderado a su vez por Mátyás Rákosi; además, prácticamente estaban sometidos por el yugo de la extinta Unión Soviética.

Aquel periodo en la historia húngara fue oscuro, con mucha desestabilidad económica, social y con derechos limitados por el gobierno. Y no fue hasta que se disolvió la URSS que se pudo disolver dicho régimen.

Con el olvido del comunismo, Hungría ha vivido un considerable avance en muchos aspectos, y hoy día es una de los países primermundistas más próspero del mundo.

La población húngara rechaza, entonces, todo aquello que tenga tintes marxistas y todo movimiento que promueva el comunismo: es por eso que los aficionados abuchearon esta manifestación, aunque varios usuarios en redes sociales, e incluso algunos analistas deportivos, los han tachado de racistas.